Un sector en crisis: 50 mil kioscos cerrados en un año

La situación de los kioscos en el conurbano se vuelve cada vez más crítica. Según Ernesto Acuña, vicepresidente de la Unión de Kiosqueros de la Argentina (UKRA), desde diciembre de 2023 se han cerrado 50 mil establecimientos informales en todo el territorio. «El promedio es de 50 kioscos diarios, pero algunos días son 70», explicó durante una reciente entrevista en San Isidro. Este número refleja una pérdida del 30% de los comercios que operaban antes de la pandemia, según datos de la organización.

Factores que hunden al sector: costos, competencia y falta de apoyo

La crisis del sector se debe a múltiples factores. En primer lugar, los costos operativos han subido significativamente. «Los alquileres se han duplicado y los precios de los materiales subieron un 50%», dijo Acuña. Además, la competencia se ha intensificado con la entrada de otras cadenas que ofrecen productos más baratos y con garantías. «Los kioscos no tienen acceso a financiamiento ni apoyo gubernamental», destacó. La falta de regulación en el mercado también les genera incertidumbre, ya que muchos operan sin permisos formales.

Propuestas para salvar el sector: leyes y apoyo estatal

Frente a la crisis, la UKRA ha presentado propuestas para reactivar el sector. Acuña señaló que la prioridad es la creación de un marco legal que otorgue certeza a los kioscos. «Queremos que se regulen los precios de los materiales y se establezcan tarifas de alquiler más accesibles», explicó. Además, pidió que se incluya al sector en programas de asistencia económica. «Los kioscos son esenciales para los barrios populares, donde muchos no tienen acceso a servicios básicos», argumentó. La organización también propone la creación de un fondo para apoyar a los comerciantes que enfrentan dificultades.

Las medidas propuestas por la UKRA buscan dar aire al sector, pero la urgencia es evidente. Mientras el gobierno evalúa las iniciativas, los kioscos siguen siendo vitales para la economía local. «Sin ellos, se pierde la identidad de los barrios y se empobrece la vida de miles de familias», concluyó Acuña.