El alga invasora Rugulopteryx okamurae, que cubre más del 90% de fondos marinos en el sur de España, se está convirtiendo en una oportunidad inesperada. Un equipo de la Universidad de Málaga descubrió que al integrarla en la dieta de peces, el resultado es un pescado más saludable, con mayor contenido de proteínas, menos grasa y una mejor calidad de omega-3. La clave está en tratar la alga antes de usarla como alimento, ya que en su forma natural es tóxica para los peces.

La investigación, que duró 66 días, alimentó a una especie de lisa con pienso enriquecido con la alga procesada. Los resultados muestran que el pescado no solo mejora su composición nutricional, sino que también fortalece la microbiota intestinal de los peces, ayudándolos a absorber mejor otros nutrientes. Además, el sistema inmunológico de los animales se vuelve más resistente, lo que podría reducir enfermedades en granjas marinas. Aunque el estudio no analiza los efectos en humanos, el potencial para la industria pesquera es claro.

El alga, originaria del Pacífico noroccidental, llegó al Mediterráneo en 2002 junto a ostras japonesas en Francia. Desde entonces, se expandió rápidamente, llegando a las costas de Ceuta en 2015 y desbordando la zona en poco tiempo. Su crecimiento desbocado ha generado problemas ambientales, como la contaminación de playas y la degradación de ecosistemas marinos. Ahora, la solución propuesta no solo ayuda a combatir la plaga, sino que también ofrece una alternativa sostenible para la producción de piensos.

La propuesta se enmarca en un modelo de economía circular, que busca reducir la dependencia de harinas y aceites de pescado en la alimentación animal. Al convertir la alga en un recurso útil, se evita que miles de toneladas de residuos marinos se desperdicien. El plan es aprovechar la cantidad prevista de 60.000 toneladas de alga que llegarán este año a la costa andaluza, transformándolas en un ingrediente clave para la alimentación pesquera.

La innovación de la Universidad de Málaga no solo ofrece una solución para el problema ambiental, sino que también promueve un enfoque sostenible en la industria pesquera. Si bien el estudio se centra en la nutrición del pescado, el potencial para optimizar la producción marina y reducir la presión sobre recursos naturales abre nuevas perspectivas para el futuro.