A los 30 años, Alice Delvar convirtió un préstamo en un negocio que hoy gana más de 140 mil euros anuales.
Alice Delvar transformó un préstamo en un refugio turístico que hoy le da más de 140 mil euros al año.
La joven francesa, de 30 años, compró una propiedad en Lot-et-Garonne con un préstamo bancario de 300 mil euros. Ahora espera facturar 140 mil euros anuales alquilando su proyecto de cabañas flotantes y alojamiento.
Alice Delvar, de 30 años, no solo compró una propiedad en el sudoeste de Francia, sino que la convirtió en un negocio turístico que ya le genera más de 140 mil euros anuales. La joven, residente en Lot-et-Garonne, financió la adquisición de una parcela de tres hectáreas con un préstamo bancario de 300 mil euros, complementado por ahorros propios y ayuda familiar. La propiedad, comprada en 2026 por 370 mil euros, incluía dos construcciones: una residencial de 70 metros cuadrados y otra de 130 metros cuadrados destinada a alojamiento compartido.
El proyecto evoluciona con la incorporación de cabañas flotantes, habitaciones temporarias y espacios para retiros y eventos. Aunque el ingreso actual está en torno a 40 mil euros, la meta es alcanzar 140 mil euros anuales hacia 2028, cuando finalicen las obras. «El turismo rural es una oportunidad para revitalizar zonas desestimadas», explica Delvar, quien ya logró financiar las reformas mediante préstamos entre particulares. La campaña reunió 215 mil euros de 48 inversores, con tasas de interés del 4% anual.
La zona de Lot-et-Garonne, conocida por sus rutas verdes y paisajes rurales, ha visto un crecimiento de proyectos sostenibles en los últimos años. Delvar aprovecha esta tendencia, combinando turismo ecológico con alojamiento compartido. Su modelo, que integra coliving y actividades recreativas, responde a una demanda creciente de viajeros que buscan experiencias fuera de lo convencional. «Quiero que este lugar sirva como refugio para personas que necesitan desconectar», dice, reflejando un enfoque que mezcla rentabilidad y propósito social.
La evolución del proyecto también incluye una fase de pruebas: el turismo comenzó en abril de 2026, cuando parte del terreno aún estaba en construcción. Este enfoque gradual permite ajustar ofertas según la respuesta del mercado. La combinación de ingresos provenientes de diferentes espacios (residencial, coliving, eventos) le brinda flexibilidad ante fluctuaciones. «El desafío es mantener la calidad mientras escalo», reconoce Delvar, quien proyecta expandir el modelo a otras zonas cercanas.
El refugio turístico de Alice Delvar no solo representa una oportunidad económica, sino también una alternativa para revitalizar la economía rural en Lot-et-Garonne. Con proyecciones de ingresos que superan los 140 mil euros anuales, su historia refleja cómo la innovación en turismo puede transformar propiedades en espacios sostenibles y rentables.
Compartir nota