Un audio de WhatsApp, clave en el juicio por el asesinato de un empresario, se convierte en el núcleo de una investigación que busca esclarecer si fue un acto aislado o parte de una red de ocultamiento.
Audio de WhatsApp vinculado a asesinato se discute como estrategia de desvío
El juicio por el crimen de Fernando Pérez Algaba, descuartizado en 2016, se centra en un mensaje viral que acusó a Adrián Tesei de ensuciar la causa. La fiscal Marcela Dimundo sostiene que los audios fueron una herramienta para desviar la investigación, mientras Tesei los describe como una forma de entretenimiento.
El juicio en Córdoba, donde se enfrentan a cargos por el crimen de Fernando Pérez Algaba, se desarrolla bajo el peso de un audio de WhatsApp que circuló en 2020. Según la fiscal Marcela Dimundo, los mensajes grabados por Adrián Tesei, un comerciante de antigüedades en Morón, fueron utilizados como estrategia para desviar la atención de la investigación. Tesei, quien fue acusado de usar el histrionismo en redes para «divertirse», lo negó: «Fueron para ensuciar la causa», explicó en la audiencia.
El audio, compartido entre contactos y llegado al teléfono de Pérez Algaba, incluía amenazas hacia clientes que le debían dinero. Tesei lo describió como un diálogo entre «dos dioses», uno bueno y otro malo. «No te estoy amenazando, te estoy diciendo que te voy a arrancar la cabeza», decía en el mensaje, que aún se reenvía entre amigos.
La audiencia, llevada a cabo ante un jurado popular, busca definir si el audio fue un acto aislado o parte de una red que intentó ocultar la verdad. El caso se enmarca en un contexto de creciente preocupación por la presencia de grupos criminales en la provincia, aunque no se especifica un incremento en la cantidad de crímenes. La fiscal destacó que el contenido del audio, aunque aparentemente casual, podría haber sido un mecanismo para desviar la atención de la investigación principal.
El juicio refleja cómo un elemento de entretenimiento en redes puede convertirse en una pieza clave para una investigación criminal. La audiencia continúa, con el riesgo de que el audio, en lugar de esclarecer, sirva para cuestionar la imparcialidad del proceso. La tensión entre la percepción pública y la evidencia legal se intensifica, mientras el sistema judicial enfrenta el desafío de interpretar el impacto de los medios digitales en casos complejos.
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