El incendio forestal que afecta la región de Ávila superó al récord de 2025, convirtiéndose en el más grande de la historia de España. Según datos oficiales, el fuego ya ha quemado más de 77.000 hectáreas, lo que equivale a seis veces la superficie destruida durante el peor episodio de la historia reciente del país. La cifra se suma a los más de 25.000 afectados en Madrid y 2.000 en Toledo, una expansión que ha obligado a movilizar a bomberos en múltiples zonas del norte y centro de la Península Ibérica.

El récord anterior lo marcó el incendio de Larouco, Quiroga y Oencia en 2025, que calcinó 37.675 hectáreas y duró 19 días para ser controlado. Ahora, el fuego en Ávila no solo duplica esa cifra, sino que también representa una multiplicación por seis veces en comparación con el mismo período de 2025, según la ministra de Medio Ambiente, Sara Aagesen. «Estamos viviendo una temporada extraordinariamente complicada. La extensión de los incendios es alarmante», sostuvo la funcionaria, tras visitar el frente de combate en Navalcarnero.

La situación se complica por la concentración de focos en zonas estratégicas, como el centro peninsular y la región de Castellón. El incendio en Los Gallardos, Almería, ya dejó más de una docena de muertos, mientras que en Ávila se registran evacuaciones masivas y daños a infraestructuras. La ministra advirtió que la tendencia de incendios extremos no solo persiste, sino que «se intensifica año a año», lo que exige una revisión urgente de las estrategias de prevención.

Los expertos atribuyen el aumento de incendios a una combinación de factores: sequías prolongadas, altas temperaturas y la acumulación de vegetación seca. «El clima no es el único actor, pero sí el que más impacto tiene», explicó un científico del Instituto Nacional de Investigación Agraria. La deforestación y el uso intensivo de tierras también influyen, al reducir la capacidad de los ecosistemas para retener agua. Estos escenarios, según el experto, requerirán políticas públicas que prioricen la adaptación al cambio climático y la protección de espacios naturales.

La ministra de Medio Ambiente llamó a una acción colectiva para enfrentar los riesgos, destacando que los incendios ya no son «eventos aislados», sino una realidad que exige planes de prevención más eficaces. La crisis se agrava con el desgaste de los bomberos y la escasez de recursos, una situación que refleja la complejidad de un problema que impacta tanto en la vida humana como en la salud del planeta.