El micro que transportaba a hinchas del River Plate fue emboscado a balazos y piedras en Bernal Oeste el viernes pasado, en la avenida Zapiola, al cruzar por el puente sobre el Arroyo Las Piedras. El episodio se desencadenó tras el partido del viernes entre River y Barracas Central, en el que el equipo de Núñez se llevó la victoria. Vecinos de la zona describieron una situación caótica, con agresiones verbales que se transformaron en una lluvia de balas y piedras.

Los hechos se registraron en la jurisdicción de la Comisaría Quilmes 5.ª, donde las autoridades confirmaron que un grupo de hombres se apostó en la orilla del arroyo para interceptar la unidad. Según fuentes policiacas, los agresores abrieron fuego al micro al ver la llegada de los pasajeros, generando un clima de pánico entre los hinchas. «Vimos la espalda de los que estaban en el arroyo y se pusieron a disparar», relató un testigo que asistió en el lugar.

Entre los heridos, se encuentra Daniel Arcángel Herrera, de 43 años, quien recibió un disparo en la pierna derecha; Jonatan Reparte, de 36, con herida en la pierna izquierda; y Darío David Fernández, de 47, con balazo en el tobillo. Gonzalo Insaurralde y Walter Vehas, ambos de 32 y 44 años respectivamente, sufrieron politraumatismos por el impacto de piedras en los cristales del transporte. Todos fueron trasladados de urgencia a la UPA N.º 17 de Bernal Oeste, donde se confirmó que no presentan peligro vital.

La fiscalía del Departamento Judicial de Quilmes radicó la causa en la UFI N.º 6 con la carátula de «Lesiones en riña», mientras que las investigaciones continúan para esclarecer la motivación del ataque. Los vecinos de Bernal Oeste expresaron preocupación por la violencia en espacios públicos. «Es algo que no debería suceder, pero si pasa, hay que investigar a fondo», dijo un comerciante que vive cerca del lugar. La comunidad espera respuestas claras y medidas preventivas para evitar incidentes similares.

Las autoridades están analizando los videos de cámaras de seguridad para identificar a los responsables del ataque, mientras que la policía aumentó la vigilancia en la zona. El incidente reaviva el debate sobre la seguridad en los partidos de fútbol y el impacto de la violencia en espacios comunes.