Boca se enfrenta a un dilema en la Bombonera
Boca recibió noticia pesada para la revancha contra O’Higgins
El Xeneize buscará defender el 1-0 de la ida en Rancagua, pero el arbitraje de William Roldán podría complicarle la vida. El colombiano, que dirigió a Boca en 19 ocasiones, tiene un historial de errores que marcan el rumbo de los últimos fracasos del club.
El jueves, en Rancagua, Boca se juega todo para mantener el 1-0 que le otorgó la ida del partido contra O’Higgins y meterse en octavos de la Copa Sudamericana. La carga emocional del partido es alta, no solo por la importancia del resultado, sino por la sombra de un árbitro que ya marcó el fin de varios sueños del Xeneize. William Roldán, el colombiano que dirige el partido, tiene una estadística que preocupa: de sus 19 encuentros con el club, solo 8 terminaron en victoria, 4 en empate y 7 en derrota.
Las últimas derrotas de Boca en el banquillo de Roldán son un recordatorio de cómo la arbitraje puede convertirse en un factor decisivo. La más reciente fue en la Copa Sudamericana de 2023, cuando el brasileño Wilmar Roldán, su par en el arbitraje, expulsó a Frank Fabra antes del alargue de la final contra Fluminense. Aunque la decisión no fue tan clara como se creyó, el partido se decidió en un minuto crucial, y el Xeneize perdió la ventaja que tenía en el partido.
Otra fecha negra fue el 25 de mayo de 2022, cuando Roldán no solo falló en un penal en contra de River Plate, sino que también permitió un doble penal en contra del Xeneize en el Estadio Monumental. Esa noche, el árbitro dejó en claro que no era un aliado de Boca. Y en el torneo local, en el partido contra River en la Bombonera, Roldán no solo permitió la victoria del rival, sino que también le dio un gol a River en el minuto 90, un error que terminó en el 1-0 del encuentro.
La presencia de Roldán en cada uno de los últimos fracasos de Boca no es casualidad. Su estilo de arbitraje, basado en decisiones contundentes y un enfoque en los detalles técnicos, lo convierte en una figura que, a veces, se convierte en el responsable de los peores momentos del club. Para el hincha, su presencia en el partido es un recordatorio de que, en la Copa Sudamericana, el destino de Boca depende de más que el campo.
La revancha contra O’Higgins no solo es un partido de eliminación, sino una oportunidad para corregir errores del pasado. Si Boca no puede superar la presión de un arbitraje que ya marcó sus derrotas más dolorosas, su futuro en la competición podría quedar en entredicho. El partido de Rancagua no solo define el rumbo del campeonato, sino también la capacidad del club para seguir creciendo.
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