Brasil sufrió un debut complicado en el Mundial al empatar 1-1 con Marruecos en la apertura del Grupo C. Los dos campeones del mundo tuvieron que jugar desde atrás para evitar una derrota, pero su rendimiento no convenció a sus críticos. El técnico Carlo Ancelotti y el delantero Vinícius Júnior, autor del empate, admitieron que deben mejorar si quieren seguir en carrera. «No podemos pensar que el equipo va a ser perfecto en el primer juego», señaló Ancelotti, aunque anticipó que la ansiedad del debut no se repetirá ante Haití.

Las carencias en los laterales se destacaron como una de las principales fallas. Ancelotti reconoció que los defensores por banda no alcanzan la calidad de leyendas como Roberto Carlos o Marcelo. La lesión de Wesley, quien se acercaba a esas características, complicó aún más la situación. Solo contó con Douglas Santos y Alex Sandro, ambos zurdos, para las bandas. En la derecha, el experimentado Danil se vio obligado a asumir roles que no le son propios.

Además, el sistema defensivo se mostró vulnerable ante el juego de posesión de Marruecos. Los errores en los centrales y la falta de coordinación entre los defensores permitieron al rival generar ocasiones. La creatividad también fue un punto débil: los laterales no lograron generar peligro desde los flancos, y el mediocampo no tuvo la capacidad de complicar el juego del rival.

Aunque el empate mantiene vivas las esperanzas de Brasil, el equipo deberá resolver sus problemas en los próximos partidos. Ancelotti insistió en que el Mundial no se gana en el primer partido, pero el peso de la camiseta exige un desempeño constante. La falta de jugadores que resuelvan los laterales y la necesidad de un mejor juego de transición son desafíos que marcarán su trayectoria en el torneo.