Mejora en la calidad del aire y brechas regionales

Según informó *El Mercurio*, un estudio publicado en 2025 analizó la evolución de la contaminación atmosférica en Chile. Los resultados muestran que, durante los últimos años, hubo un descenso significativo de partículas finas (PM2.5) y materia particulada (PM10) en ciudades como Santiago, Valparaíso y Concepción. Sin embargo, las regiones del sur, como Los Lagos y Aysén, y las del norte, como Arica y Parinacota, continúan con niveles elevados de contaminación en ciertas épocas del año.

El informe atribuye estos desequilibrios a factores como el uso de quema de residuos agrícolas en la zona norte y la actividad industrial en la zona sur. Además, la falta de infraestructura para gestión de residuos en comunidades rurales agrava la situación.

Problemas persistentes en el sur y norte

En el sur chileno, la región de Los Lagos registró una media de PM2.5 de 38 µg/m³ en 2024, superando los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta zona enfrenta además el problema de la «lluvia ácida», causada por la acumulación de sulfuros en la atmósfera. En cambio, en la región del norte, el uso de quema para la agricultura destruye el pasto y libera partículas en la atmósfera, lo que generó en 2024 un aumento del 22% en la concentración de PM10 comparado con el año anterior.

Estos datos contrastan con los de la Región Metropolitana, donde la implementación de políticas de transporte sostenible y control de emisiones industriales redujo los niveles de contaminación en un 15% en los últimos cinco años.

Calidad del aire en Rancagua II el 14 de agosto de 2026

En la ciudad de Rancagua II, ubicada en la región de O’Higgins, la calidad del aire registrada el 14 de agosto de 2026 fue «buena». Según el sistema de monitoreo nacional, los niveles de PM2.5 alcanzaron 18 µg/m³, mientras que los de PM10 fueron de 32 µg/m³. Estos valores están por debajo de los umbrales de alerta, lo que indica una situación controlada.

El municipio ha implementado medidas como la promoción del transporte público y la instalación de puntos de reciclaje para reducir la emisión de partículas. Sin embargo, los responsables locales reconocen que la presión por la expansión industrial en la zona podría generar nuevos desafíos en el futuro.

¿Qué significa esta situación para el país?

Los expertos coinciden en que, aunque el país ha logrado avances en la gestión ambiental, la brecha regional sigue siendo un obstáculo para alcanzar metas de sostenibilidad. «La calidad del aire no solo es un tema de salud pública, sino también de equidad», afirmó la ingeniera ambiental Clara Méndez, que participó en el estudio del 2025.

Para abordar el problema, el Ministerio de Medio Ambiente lanzó un plan de acción que incluye inversiones en tecnología limpia y la creación de un sistema de alertas tempranas en zonas críticas. Sin embargo, según Méndez, «es fundamental involucrar a las comunidades locales en la toma de decisiones, porque las soluciones deben ser adaptadas a cada contexto».

La situación en Rancagua II refleja la complejidad de la gestión ambiental en Chile, donde el progreso se combina con desafíos regionales. Aunque el aire de la ciudad es bueno en agosto, los datos del 2025 muestran que la brecha entre regiones persiste. Las autoridades y las comunidades deben trabajar en conjunto para garantizar un ambiente saludable para todos, sin importar dónde se resida.