En el conurbano, la tecnología se impone en las aulas: un 59% de niños de 8 años ya tiene celular.
Celulares en escuelas: 6 de cada 10 chicos de tercer grado ya tienen su propio teléfono
Un informe revela que casi 60% de niños de tercer grado tienen celular propio, mientras 11 provincias implementan restricciones. La brecha entre zonas ricas y pobres se amplía con datos del operativo Aprender 2024.
En las escuelas del conurbano, los celulares ya no son un lujo. Según un relevamiento del operativo Aprender 2024, el 59% de los niños de tercer grado (8 años) tiene un teléfono propio, una cifra que sube al 90% en secundario. La ONG Argentinos por la Educación alerta sobre la profunda integración de la tecnología en la infancia, un tema que divide a familias y docentes. En zonas como San Martín o Lanús, la presencia de los dispositivos es más común, pero en localidades como Berazategui o Quilmes, la brecha económica se dibuja con claridad.
Los datos muestran que en el conurbano, la accesibilidad a los celulares varía según el barrio. En las provincias como Santa Cruz o Catamarca, más del 65% de los chicos de tercer grado tienen celular propio, mientras en lugares como Misiones o Formosa, la cifra apenas supera el 40%. En el conurbano, las diferencias también se ven en el nivel socioeconómico: el 63% de los estudiantes de sectores con mayores ingresos posee un dispositivo, frente al 52% de los más vulnerables. Esta disparidad genera un debate en las escuelas, donde algunos padres argumentan que los teléfonos son herramientas para aprender, mientras otros temen que afecten la atención en clase.
En respuesta a esta situación, 11 provincias han implementado límites al uso de celulares en institutos. En lugares como Buenos Aires, los dispositivos solo pueden usarse en la hora del recreo, mientras que en otros distritos se permite su uso solo durante clases prácticas. Sin embargo, la evidencia internacional indica que estas restricciones no siempre mejoran el rendimiento académico. Investigaciones muestran que los teléfonos reducen distracciones, pero no garantizan un aprendizaje más eficiente. En el conurbano, docentes como María Fernández, de un colegio de San Telmo, explican que “el reto no es prohibir, sino enseñar a usar la tecnología sin perder la concentración”.
La ONG advierte que, sin políticas claras, la brecha entre quienes tienen acceso y quienes no se agrava. En el conurbano, donde la desigualdad ya es una realidad, los celulares en las escuelas se convierten en un símbolo de lo que se viene: una generación conectada, pero con desafíos en la educación.
La discusión sobre el uso de celulares en las escuelas del conurbano resalta la necesidad de un enfoque equilibrado, que combine regulación y educación digital. Mientras algunos distritos imponen limitaciones, otros buscan integrar la tecnología como herramienta pedagógica. La clave está en cerrar la brecha que deja a los más vulnerables fuera del acceso a la tecnología.
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