Dos estructuras rectangulares fueron detectadas en la base china de Jilantai, en Mongolia Interior, en imágenes satelitales. Estas construcciones, que no encajan con los silos de misiles balísticos intercontinentales, han generado especulaciones sobre su posible función, incluyendo armas de menor alcance o sistemas hipersónicos. La base, ubicada en una zona desértica, ha sido uno de los principales centros de pruebas de los silos DF-31 y DF-41, que China desarrolló desde finales de la década de 2010.

La singularidad de las nuevas estructuras radica en sus dimensiones. Según el análisis del investigador Eli Tirk, sus medidas son insuficientes para albergar misiles balísticos intercontinentales, que requieren silos profundos y amplios. En cambio, apuntan a armas de corto y medio alcance, como misiles cruceros o sistemas hipersónicos como el DF-17. «Estas construcciones tienen una profundidad menor que los silos destinados a misiles balísticos intercontinentales», explica Tirk, destacando que su diseño y configuración las diferencian claramente de las instalaciones nucleares recientes de China.

El interés de los analistas se centra en la hipótesis de que estas estructuras podrían estar relacionadas con la región de Taiwán. Durante la Crisis de los Misiles de Cuba, las imágenes aéreas revelaron la presencia de infraestructuras soviéticas, lo que marcó un antes y un después en el uso de tecnología satelital para monitorear movimientos militares. En este caso, la ubicación estratégica de Jilantai, cerca de la frontera con Mongolia y a pocas horas de Taiwán, sugiere que las estructuras podrían ser parte de un escenario más amplio de modernización de la defensa china.

Aunque no hay confirmación oficial sobre su propósito, el diseño de las estructuras y su ubicación en una base clave para pruebas balísticas generan un escenario de alta tensión. El análisis de estas instalaciones podría ofrecer pistas sobre cómo China está reorientando su capacidad militar para responder a posibles amenazas regionales, especialmente en un contexto de creciente inestabilidad en la zona.

Las nuevas estructuras en Jilantai, aunque su función aún no está clara, marcan un punto de inflexión en el desarrollo de la infraestructura militar china. Su posible vinculación con sistemas hipersónicos o armas de corto alcance podría redefinir la dinámica de la seguridad regional, poniendo en tensión la percepción de la vecindad en la zona.