Clint Eastwood vuelve a destacar el western como símbolo de la identidad norteamericana, afirmando que el país carece de otras formas de arte auténticas. En sus últimas declaraciones, el actor sostuvo que «Estados Unidos no es como Europa. Aquí no hay muchas formas de arte originales. La mayoría derivan de formas de arte europeas. Aparte del western, el jazz o el blues, eso es todo lo que es realmente original».

Aunque suena como una crítica, Eastwood más bien reivindica la esencia norteamericana del western. Para él, este género encarna la historia del país, la tensión entre civilización y salvaje, y el choque cultural entre Europa y lo que encontró en América. «El western habla de la frontera en perpetuo movimiento», explicó, «de cómo la civilización europea se encontró con lo que no entendía».

El blues y el jazz también figuran en su lista de manifestaciones exclusivamente norteamericanas. El blues nació en el sur de Estados Unidos, producto de la experiencia del esclavismo, mientras que el jazz surge de Nueva Orleans, mezcla de herencia africana y música europea. Estas formas artísticas, según Eastwood, reflejan la historia y la filosofía de un país joven, profundamente raigando en la tensión y el mestizaje.

Su visión se enriquece con la colaboración de un director italiano, Sergio Leone, quien revolucionó el western en la década de 1960. Aunque el actor estuvo presente en la coproducción *Por un puñado de dólares*, su perspectiva de lo que significa ser estadounidense se basa en una identidad cultural construida a partir de lo que el país creó de forma propia.

Las formas artísticas que Eastwood menciona no solo son símbolos de la historia estadounidense, sino también testimonios de su compleja identidad. El western, el blues y el jazz, según él, son el resultado de un mestizaje que define al país, incluso si no son perfectamente «originales» en el sentido estricto. Su mirada resalta cómo el arte puede ser una herramienta para entender quiénes somos y de dónde venimos.