Ignacio Ruiz, conocido como Coco, lleva más de una década en la selección argentina. Con 39 partidos disputados, su trayectoria no se define por la titularidad, sino por el equilibrio entre la espera y el rendimiento. El número 3 de Los Pumas, que se entrenó con el seleccionado desde su llegada, se ha convertido en un sustituto clave, especialmente en partidos contra equipos como los All Blacks o los Wallabies. Su rol en la tercera línea, donde puede actuar como hooker, le permite adaptarse a los cambios tácticos del equipo.

«La verdad que vengo trabajando muy duro, esperando cada vez que me toca representar al país, ponerme la camiseta y representarla de la mejor manera», explicó en una entrevista. Para él, la clave está en no perder el foco en lo que depende de él: «Si hago bien lo que tengo que hacer en el scrum, en el line, y en los tackles, me voy contento». Su filosofía no se basa en el tiempo en el banco, sino en la calidad del desempeño cuando entra al campo.

La particularidad de su carrera radica en la constancia. Aunque apenas haya sido titular en un puñado de partidos, su preparación incluye minutos de análisis de los encuentros desde el banco. «No me beneficia tanto mirar el partido desde afuera, pero sí puedo aportar un extra de energía al equipo cuando me toca entrar», admitió. Esta mentalidad lo convierte en un ejemplo de cómo el esfuerzo constante puede compensar la falta de minutos en el campo.

La semana antes de un partido, el entreno se centra en repasar los detalles tácticos y en mantener la concentración. «Siempre lo manejamos con calma», dijo, destacando que la ansiedad no forma parte de su rutina. Su enfoque no solo lo prepara para los partidos, sino también para los desafíos futuros en la selección. La confianza del entrenador y el respaldo del entorno lo convierten en un referente de lo que se puede lograr con trabajo y paciencia.

Su enfoque en el rendimiento personal lo distingue en un deporte donde la espera puede ser tan importante como el acto mismo. Con 39 partidos en la selección y un perfil de profesionalismo, Coco Ruiz sigue demostrando que el rugby no solo se juega en el campo, sino también en la mentalidad. Su rol, aunque limitado, sigue siendo clave para el éxito de Los Pumas.