Dos mezquitas en la Cisjordania ocupada fueron incendiadas durante la noche del domingo, en un ataque atribuido a colonos israelíes, según informaron autoridades palestinas. Los incendios, que dejaron daños considerables, ocurrieron en las aldeas de Qusra y Kour, en el norte de la región. La violencia se intensificó tras la muerte de dos soldados israelíes y cuatro civiles palestinos en los últimos días, generando una escalada de tensiones que ha llevado al arresto de 80 personas.

El ataque en Qusra fue acompañado por grafitis con mensajes de venganza, incluyendo «venganza por Benayahu» —nombre del soldado muerto— y «la tierra de Israel se redime con sangre». Ahmed Abu Mahmoud, de 64 años, que vive cerca de la mezquita destruida, denunció que los colonos han robado ganado y un tanque de agua potable en el último mes, pero las autoridades israelíes no han intervenido. «El ejército llegó aquí, lo vio con sus propios ojos y luego se fue», afirmó el hombre, al tiempo que señaló que la comunidad local no recibió apoyo para enfrentar los ataques.

Imagenes de seguridad revelaron que tres personas vestidas de civil provocaron una explosión en la entrada de la mezquita de Kour, en plena noche. Los residentes realizan oraciones en el lugar pese a los daños, lo que evidencia la importancia espiritual de los templos para la comunidad palestina. El ejército israelí desplegó fuerzas en la zona, cerró carreteras principales y bloqueó el acceso a un hospital, donde se habían escondido supuestos milicianos. La operación, que incluye operativos nocturnos, busca contener la escalada de violencia y evitar nuevas confrontaciones.

Las autoridades israelíes atribuyen la violencia a un aumento de actividades de grupos armados palestinos, mientras que la oposición y organizaciones de derechos humanos acusan al gobierno de Netanyahu de no actuar contra los colonos que, según denuncias, han cometido actos de intimidación y destrucción. La situación se complica con el contexto de elecciones en Israel y una crisis interna en el Likud, que ha generado debates sobre la postura del Estado hacia los asentamientos. La comunidad internacional sigue de cerca los eventos, con llamados a la calma y a respetar el derecho internacional.

El Ministerio de Defensa israelí anunció que investiga los incendios y las explosiones, aunque no confirmó el vínculo con grupos específicos. Los líderes palestinos exigen acciones concretas para proteger los sitios sagrados y garantizar la seguridad de la población. La tensión persiste, con riesgo de que la violencia se expanda a otras áreas de la región.