Tras tres años de investigación, tres delincuentes fueron condenados a perpetua por el crimen de Izzo.
Condenaron a perpetua a tres acusados por el asesinato del empresario Gabriel Izzo en Padua
La Justicia dictó prisión perpetua a Víctor Fernández, Jonathan González y Brígido Achucarro, acusados de homicidio criminis causa. Walter Rodríguez fue absuelto tras comprobarse su ausencia en el hecho. El crimen ocurrió en junio de 2023 en San Antonio de Padua.
Tres años después del ataque que costó la vida del empresario Gabriel Izzo, la Justicia de Morón dictó la prisión perpetua a tres integrantes de la banda que lo asesinaron. Los jueces Andrea Bearzi, Alejandro Rodríguez Rey y Cristian Toto condenaron a Víctor Ricardo Martín Fernández Galarza, Jonathan Ricardo González (alias «Monarca») y Brígido Achucarro González (alias «El Paraguayo») por homicidio criminis causa, robo agravado con uso de arma de fuego y portación ilegal de armas. Walter Rodríguez Sierra, detenido inicialmente como líder del vehículo de fuga, fue absuelto al no tener participación directa en el hecho.
El crimen se produjo el 9 de junio de 2023, cuando un grupo de delincuentes ingresó a la vivienda de Izzo durante la madrugada. El empresario, al intentar repeler el ataque con su propia arma, fue abatido tras recibir cuatro disparos y heridas de arma blanca. Su esposa, Silvana Petinari, fue apuñalada, golpeada y recibió disparos que le provocaron la pérdida de un ojo. La familia sufrió un impacto emocional profundo, al igual que la comunidad de San Antonio de Padua, donde el caso generó una fuerte reacción en las redes sociales y en los espacios vecinales.
La investigación, liderada por los fiscales Patricio Pagani y Claudio Oviedo, se extendió durante más de dos años. La detención de los acusados fue escalonada: Achucarro y González fueron capturados en noviembre de 2023, mientras que Fernández fue detenido en diciembre del mismo año. Las autoridades destacaron la importancia de la colaboración entre distintos cuerpos policiales para desentrañar el caso, que se convirtió en uno de los más complejos de la zona.
La condena reafirma el compromiso de la Justicia con casos de violencia extrema, especialmente en contextos donde el delito de homicidio se combina con la delincuencia organizada. Para la familia de Izzo, la decisión representa un alivio tras años de espera. Sin embargo, la comunidad sigue preguntándose por la ausencia de responsabilidades de otros presuntos involucrados, cuyas investigaciones continúan en curso.
La condena a perpetua refleja el peso del delito cometido, pero deja abiertas preguntas sobre la completa resolución del caso y el impacto en la familia de la víctima. La Justicia sigue indagando en posibles responsables adicionales, mientras la comunidad espera cierre definitivo.
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