Un sector en «caída libre»

La crisis que atraviesa el rubro panadero en el conurbano se ha agravado en los últimos años, según datos de la Cámara de Industriales Panaderos de Buenos Aires. Según el presidente de la organización, Martín Pinto, el sector enfrenta una «caída libre» que ya dejó cerrados más de 3 mil establecimientos y se avecina la pérdida de 17 mil puestos de trabajo. La causa, explicó, radica en una combinación de factores: la caída del consumo de panes y pasteles, la subida de precios de insumos y la reducción de la demanda por parte de los clientes.

«El consumo de panes cayó un 60% en los últimos dos años, mientras que la producción de pasteles se redujo un 80%», detalló Pinto. La situación se agrava por la volatilidad de los costos de servicios como electricidad, agua y combustibles, que subieron un 1000% en el mismo periodo. «Estos aumentos han convertido el panadero en un negocio imposible de sostener», enfatizó.

El costo del pan y el dilema de los panaderos

El precio del pan, un alimento básico en la dieta argentina, se ha convertido en un símbolo de la crisis. Pinto calculó que, para mantener la calidad del producto, el costo unitario debería ascender a unos $5.000, lo que haría imposible la venta al público final. «Si subimos los precios, los clientes no vienen. Si no subimos, no alcanzamos ni el costo de producción», explicó.

El dilema de los panaderos se intensifica en un contexto de inflación que supera el 100% anual. «Mientras el pan se vuelve más caro, las familias no pueden permitirse más gasto. Esto termina con la desaparición de los pequeños negocios», alertó. Para Pinto, la solución pasa por una intervención del Estado para proteger a los productores y garantizar el acceso al alimento básico.

La crisis en el sector panadero no solo amenaza a miles de empleos, sino también a la seguridad alimentaria de familias que dependen de estos negocios. Ante la imposibilidad de equilibrar costos y demanda, los panaderos del conurbano enfrentan un futuro incierto, mientras el gobierno aún no ofrece una respuesta clara para evitar la desaparición de un sector clave en la economía local.