El partido de la final en Nueva Jersey quedó marcado por el 0-1 en contra de España y la frustración de una Selección que había llegado a la cita con el sueño de llevar la Copa al país. Rodrigo De Paul, uno de los jugadores que participó en el duelo, decidió hablar en sus redes sociales para desahogar su dolor y responder a las críticas que se multiplicaron tras la derrota.

En una publicación en Instagram, el mediocampista compartió una foto de la final junto a un mensaje donde reconoció el esfuerzo colectivo del equipo. «Mi dolor más grande es porque no pudimos llevar otra vez la Copa del Mundo a nuestro país», escribió. Luego, se dirigió directamente al pueblo argentino: «Si hay alguien que merecía volver a vivir esa sensación, eran ustedes». La frase fue una llamada a la identidad colectiva, más allá del resultado deportivo.

Pero la crítica se dirigió a los detractores que, según De Paul, «instalaron durante toda la Copa del Mundo conspiraciones infundadas para calmar el dolor de otro por no poder vivir lo que todos los argentinos estábamos viviendo». El volante señaló que las acusaciones de favoritismos de la FIFA y cuestionamientos al estilo de juego no solo no lo afectaron, sino que reafirmaron el amor por la camiseta. «Nuestras sonrisas molestan, porque nuestras maneras les jode», sentenció, cerrando con un mensaje de orgullo: «Me dolerá mucho tiempo, pero hoy más que nunca estoy orgulloso de ser argentino».

La reacción del jugador también resaltó la tensión interna dentro del grupo. De Paul decidió no regresar junto al resto del plantel, que llegó esta noche a Ezeiza, lo que generó especulaciones sobre el estado de ánimo del equipo. Mientras tanto, su papá, Roberto, habló sobre el impacto emocional de la derrota, señalando que la pasión del fútbol argentino no se apaga con un fracaso. La frase de De Paul, sin embargo, se convirtió en un símbolo de resistencia ante la desilusión.

El mensaje de De Paul se convierte en una carta de fuego para la Selección, que enfrentará la temporada de preparación para el Mundial 2030. Su defensa de la identidad del fútbol argentino y el rechazo a las conspiraciones marcan un hito en la historia del deporte nacional.