La tendencia mundial hacia la protección solar sin químicos se acerca a Argentina.
Dermatólogos alertan: la ropa y el sombrero son el mejor protector solar
Una experta destacó que el uso de prendas de manga larga y gorros se expande en Europa, mientras que en Argentina persiste la dependencia de la crema. Este cambio refleja una evolución en la prevención de cáncer de piel, un problema creciente en la región.
La evolución del protector solar en la sociedad moderna
Según informó Xataka, En Europa, la creciente adopción de prendas de manga larga, gorros de ala ancha y gafas de sol refleja una cultura de prevención de cáncer de piel. En 2023, países como España y Francia lideran este cambio, con un 35% más de personas que optan por la ropa como protección contra los rayos UV. Esta tendencia, impulsada por la concienciación sobre el daño solar, contrasta con la realidad argentina, donde aún predominan los bloqueadores químicos.
¿Por qué la ropa es más efectiva que la crema?
Según el Dr. Javier Martínez, dermatólogo de la Sociedad Argentina de Dermatología, «la ropa actúa como una barrera física que evita que los rayos UV lleguen a la piel, mientras que la crema solo bloquea una parte de ellos». Un estudio de la Universidad de Buenos Aires reveló que el uso de ropa de manga larga reduce el riesgo de melanoma en un 40%, comparado con el 25% de eficacia de los protectores solares convencionales. Este dato es clave en una región con altas tasas de exposición solar, como la Patagonia o el norte de Córdoba.
El reto argentino: ¿cómo cambiar la costumbre?
A pesar de los beneficios, en Argentina persiste una dependencia cultural de los bloqueadores químicos. «El precio de los productos textil es un obstáculo para la población de bajos ingresos», explica la doctora Patricia Rojas, especialista en oncología dermatológica. Según datos del Ministerio de Salud, solo el 12% de los argentinos usan ropa de protección solar regularmente, frente al 60% en España. Este retraso pone en riesgo a una generación que vive en un clima cada vez más extremo, con olas de calor que intensifican la exposición solar.
La transición hacia la protección solar mediante ropa y accesorios no solo es una cuestión de salud, sino también de educación y acceso. En Argentina, donde la incidencia de melanoma creció un 20% en la última década, esta medida podría reducir el riesgo en miles de personas. Sin embargo, el desafío pasa por combinar la concienciación con políticas públicas que hagan más accesibles estas alternativas.
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