Un informe interno revela que la mayoría de los altos responsables del Grupo Volkswagen ven en peligro su existencia. De los nueve directivos consultados, seis coincidieron en que la compañía atraviesa una crisis crítica. Otros tres describieron la situación como «tensa», pero no como inminente.

El diagnóstico surgió de una encuesta interna realizada por una consultora de gestión, que analizó cómo se toman decisiones dentro del grupo. Los resultados señalan que el modelo actual de Volkswagen está agotado. Sin embargo, surgieron diferencias internas sobre cómo funciona la junta directiva. Cuatro miembros aseguran que la dirección es cohesiva, mientras otros cuatro lo niegan. Esta discrepancia se repitió entre once de las catorce personas del Consejo de Supervisión.

Los principales problemas que pesan sobre Volkswagen incluyen el fracaso en el mercado chino, dificultades financieras en Estados Unidos tras los aranceles y la imposibilidad de implementar un plan de ahorro propuesto por su CEO. La situación se define como una «tormenta perfecta», ya que los retos son múltiples y urgentes.

La crisis interna y los desafíos externos ponen en jaque al Grupo Volkswagen. Para evitar el colapso, la empresa necesita unificar estrategias y abordar los problemas de manera urgente. La falta de consenso en su junta directiva complica aún más el camino hacia una solución.