Un descubrimiento que une pasado y presente en la historia de Egipto.
Dos tumbas de 5.000 años revelan cómo Egipto construyó las pirámides
En Jabal al-Tayr, Minya, un equipo arqueológico halló estructuras que unen el Predinástico y el Período Tardío. Su diseño podría ser la clave para entender cómo los faraones lograron levantar las pirámides.
En el yacimiento de Jabal al-Tayr, ubicado en la provincia de Minya, un grupo de arqueólogos descubrió dos tumbas con más de cinco mil años de antigüedad. Estas estructuras, datadas en el Período Dinástico Temprano y el Predinástico, muestran una evolución arquitectónica clave para comprender la técnica empleada en la construcción de las famosas pirámides egipcias. La primera tumba, con muros que se adelgazan hacia la cima, podría haber sido el antecedente de las pirámides escalonadas, mientras que la segunda sugiere una transición hacia los diseños más sofisticados.
El responsable del Sector de Antigüedades Egipcias, Mohamed Abdel Badie, destacó que estas tumbas reflejan una solución ingenieril que permitió sostener grandes volúmenes de piedra. “Este diseño podría ser la antesala que facilitó la construcción de las pirámides”, explicó al diario *Daily News Egypt*. Las similitudes entre estas estructuras y la tumba del rey Den en Abydos, cuyos planos aún son objeto de estudio, refuerzan la importancia del sitio como necrópolis que se utilizó de forma continua desde el Predinástico hasta el Período Tardío.
La evolución de la arquitectura funeraria egipcia comenzó con las mastabas, estructuras rectangulares de cubierta plana que se construían con adobe o piedra. Con el tiempo, estas formas se transformaron en las pirámides escalonadas, como la de Meidum, y luego en las de caras lisas, como la de Guiza. Los hallazgos en Jabal al-Tayr ofrecen pistas sobre este proceso, mostrando cómo los egipcios refinaron técnicas de soporte y distribución de peso.
El arqueólogo Youssef El-Leithy resaltó que el sitio no solo revela avances en construcción, sino también la cohesión cultural de la civilización egipcia. “La continuidad del uso de esta necrópolis refleja una identidad que se mantuvo viva a lo largo de miles de años”, afirmó. Estos descubrimientos permiten contextualizar mejor las pirámides, vinculando su desarrollo con prácticas anteriores y mostrando cómo el conocimiento se acumuló a lo largo del tiempo.
El estudio de estas tumbas no solo ayuda a resolver el enigma de las pirámides, sino que también resalta la importancia de los sitios arqueológicos como laboratorios de la historia. En el futuro, la comparación de estas estructuras con otros hallazgos podría revelar nuevas tecnologías y métodos empleados por los antiguos egipcios.
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