En las últimas semanas, el Banco Central argentino superó los 10.000 millones de dólares en compras en el mercado cambiario, lo que ha impactado positivamente el riesgo país. Andrés Borenstein, economista, destacó que la política monetaria y cambiaria adoptada en diciembre de 2025 mostró una «innovación» al combinar flexibilidad con estabilidad. Sin embargo, subrayó que el éxito depende de mantener la coherencia entre las medidas anunciadas y los resultados reales.

«El cambio positivo en la política cambiaria permitió reducir la volatilidad del dólar y estabilizar la economía», explicó Borenstein. Apuntó que el resultado más relevante es el crecimiento sostenido y el control de la deuda, que reflejan una recuperación institucional. Sin embargo, advirtió que el punto más débil sigue siendo la falta de reservas internacionales, un factor que el mercado exige para atraer inversión externa.

«Las reservas son el seguro de la macroeconomía, como el de un auto», comparó el economista. Aunque el stock actual es bajo, Borenstein consideró que «tener poco a nada es mejor que no tener nada». El riesgo es que una posible desaceleración en exportaciones, como la caída del precio del petróleo o la volatilidad en los mercados financieros globales, pueda afectar la estabilidad.

El análisis incluyó varios «shocks» que podrían impactar la economía. Entre ellos, el incremento del 40% en el precio del petróleo, exportado por Argentina, y la subida del 10% en el valor de la soja. También mencionó la posibilidad de un alza en las tasas del Tesoro estadounidense o la incertidumbre electoral del 2027. «El país tiene una historia de volatilidad, y las reservas son la protección contra accidentes», enfatizó.

En cuanto al impacto en el público, Borenstein señaló que los beneficios no son directos, pero «indirectamente fortalecen el poder adquisitivo y reducen la vulnerabilidad». Finalmente, advirtió sobre las consecuencias de un mayor ahorro en dólares por parte de los argentinos: «Si la demanda de dólares crece, podría presionar el tipo de cambio y afectar la estabilidad macroeconómica».

El equilibrio entre el fortalecimiento de las reservas y la gestión de shocks externos es clave para mantener la estabilidad. Borenstein destacó que, aunque el camino es complejo, el compromiso con la disciplina fiscal y el control de la inflación ha dado resultados visibles, pero requiere continuidad para consolidar el crecimiento.