Una máquina del siglo XX resurgió en las vías del conurbano

La locomotora, construida en 1927 y abandonada en los años 80, fue recuperada por el Ferroclub Escalada tras décadas de olvido. Este club, conformado por entusiastas del ferrocarril, dedicó más de una década a su restauración, detallando cada pieza para devolverle su funcionalidad. «No solo se trata de un tren, sino de una conexión con la historia local», explica Carlos Martínez, uno de los responsables del proyecto. La máquina, de origen inglés y destinada a carga, ahora forma parte de un esfuerzo por preservar el patrimonio ferroviario que fue relegado al olvido en la región.

La prueba en la vía del conurbano

El viaje de prueba cubrió 190 kilómetros por la línea Roca, desde el norte de Buenos Aires hasta la zona de San Isidro. El trayecto, realizado en compañía de decenas de espectadores, incluyó paradas en puntos estratégicos para mostrar la operación. «Queríamos demostrar que los trenes antiguos aún pueden moverse con seguridad», señala Martínez. La locomotora, equipada con sistemas modernos de control, fue supervisada por técnicos especializados que aseguraron su funcionamiento. La prueba no solo fue un hito técnico, sino también un acto de celebración: la comunidad local, muchos de ellos de la zona que fue la ruta del ferrocarril, se sintió orgullosa de ver el legado de sus abuelos en movimiento.

Un símbolo de resistencia y conexión

El Ferroclub Escalada, que se fundó en 2015, ha convertido esta locomotora en un símbolo de su labor. «Estamos recuperando una parte del patrimonio que se perdió con la desaparición de las líneas ferroviarias», destaca la presidenta del club, Laura Rojas. La máquina, que fue usada para transportar materias primas en la época de la industrialización, ahora sirve como herramienta para educar a nuevas generaciones sobre la historia del transporte en la región. Los organizadores planean usarla en eventos culturales y ferias locales, con el objetivo de generar un vínculo entre la comunidad y el patrimonio que compartieron en el pasado.

La prueba del Ferroclub Escalada no solo fue un logro técnico, sino también un recordatorio de cómo los trenes antiguos pueden seguir siendo relevantes. Con planes de usar la locomotora en actividades educativas y culturales, el club busca asegurar que este símbolo histórico no se pierda de la memoria colectiva.