Un proyecto internacional revive la obra incompleta de Orson Welles.
El Quijote de Welles recupera forma tras colaboración internacional
Cuatro filmotecas europeas trabajan en la reconstrucción de la película que el director abandonó en 1969. El objetivo: tener la versión terminada para 2028. Esteve Riambau, historiador y cineasta, lidera la iniciativa.
Un grupo de cuatro instituciones cinematográficas —la Filmoteca Española, la Cinémathèque Française, la Cineteca Nazionale italiana y el Filmmuseum de Múnich— está reactivando el proyecto de una de las películas más polémicas de la historia. Después de décadas de abandono, el intento de reconstruir la versión de Orson Welles de *Don Quijote* se materializa gracias a una colaboración transnacional. El responsable del esfuerzo, Esteve Riambau, explicó que la meta es presentar la película restaurada en 2028, cuando se cumplen 55 años de su muerte.
La historia de este Quijote no terminó en el rodaje. En 1957, Frank Sinatra, amigo de Welles, invirtió 25.000 dólares para que el director trabajara en un especial televisivo. La idea era integrarlo al show del cantante, pero la producción se complicó: el protagonista, Charlton Heston, no podía asumir el rol. El rodaje se extendió entre México, España e Italia, convirtiéndose en una odisea que duró casi 30 años. Sin guion terminado, Welles rodó secuencias improvisadas en la calle, mientras llevaba un control obsesivo de los gastos.
El fracaso del acuerdo con CBS terminó en el abandono del proyecto. Welles, sin embargo, no lo dejó ir: convirtió el especial en una película sin final, que evolucionó en un caos total. En México, por ejemplo, las escenas se filmaron sin planificación, y el director se encargó de calcular cada detalle. La muerte del actor que interpretaba a Sancho Panza en 1969 marcó el punto final de la producción, que quedó en pausa.
Esta nueva iniciativa no solo revive la película, sino que también reescribe la historia. Mientras Terry Gilliam logró terminarla con su versión en los 80, el proyecto de las filmotecas busca una tercera vía: no imitar, sino reconstruir. La película, que nunca llegó a ver la luz, ahora se transforma en un objeto cultural, un testimonio de cómo el cine puede convertirse en un laboratorio de sueños y errores.
La colaboración de estas instituciones no solo resuelve un misterio histórico, sino que también demuestra cómo la tecnología y la voluntad colectiva pueden dar forma a lo imposible. La premiere de esta reconstrucción, prevista para 2028, marcará un hito en la historia del cine argentino y mundial, al reactivar una obra que nunca se vio.
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