España tiene 46 millones de metros cúbicos de biomasa sin usar. Escudo contra incendios
La gestión del bosque en invierno es clave para evitar que las llamas se conviertan en desastres.
El verano de 2025 dejó cicatrices de ceniza y una lección clara: los incendios forestales no se controlan solo con bomberos. En España, más de 403.000 hectáreas se quemaron durante el último verano, y las emisiones de carbono superaron las de 2003. La cifra más alarmante no es la superficie afectada, sino la acumulación de biomasa vegetal sin aprovechar.
Cada año, los bosques españoles generan 46 millones de metros cúbicos de vegetación. Pero solo el 40% se utiliza, mientras el resto queda en el suelo: ramas, hojas y maleza. Esta «carga de combustible» se convierte en un peligro cuando llega el calor. Expertos llaman a gestionar el monte en invierno, no solo en agosto.
La solución no es más tecnología de extinción, sino una estrategia integral. Sistemas satelitales como Copernicus detectaron el problema, pero falta actuar. La clave está en aprovechar la biomasa para prevenir, no solo para reaccionar.
La tecnología puede ser la herramienta para transformar la gestión forestal. Solo con una estrategia que combine control de incendios y uso sostenible de la biomasa, Europa podrá enfrentar el verano sin caer en el caos.
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