Un alto directivo de la FIFA desafió abiertamente la conducción del organismo tras criticar un plan polémico para modernizar el Mundial.
Explosión interna en la FIFA: un directivo desafió la decisión de Infantino sobre el Mundial
Kevin Lamour acusó de ser una «idea personal» el proyecto para abrir el torneo a inversores privados, denunció la falta de consultas y exigió una revisión de la gestión. La tensión crece tras años de críticas internas.
La crítica de Lamour al plan de Infantino
Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, cuestionó con dureza el proyecto para involucrar a inversores privados en la organización del Mundial. En un comunicado, sostuvo que el plan no representa una decisión institucional, sino «el proyecto de una sola persona». «La administración de la FIFA fue mantenida al margen», afirmó, señalando que la iniciativa avanzó sin consultar a los principales actores del fútbol, como las federaciones, ligas y clubes.
El directivo, que llegó a la FIFA hace menos de dos años tras su experiencia en la UEFA, acusó a la conducción del organismo de «falta de confianza, transparencia y buen gobierno». Además, denunció un «grave desprecio» hacia los empleados del fútbol, quienes, según él, «merecen algo mejor que la intimidación». Su denuncia llega en un contexto de creciente tensión interna dentro de la FIFA, donde el debate sobre el modelo de gestión del fútbol ha sido recurrente en los últimos años.
La defensa de la transparencia y el buen gobierno
Lamour pidió que el proyecto «no solo no siga adelante, sino que se replantee la forma en que se toman las decisiones en la FIFA». En su mensaje, criticó la falta de participación de la administración y destacó que «la misión de la institución es servir al fútbol, no a los intereses de unos pocos». Su postura contrasta con la visión de la dirigencia actual, que defiende la apertura del Mundial como un mecanismo para generar ingresos y modernizar la gestión.
El directivo también señaló que la iniciativa «no fue discutida ni validada en el Consejo de la FIFA ni en las confederaciones». Por eso, exigió que se realice una revisión de los procesos decisionales, «con la participación de todos los actores que representan el fútbol mundial». Su crítica, aunque no menciona directamente a Gianni Infantino, sugiere una confrontación entre la vieja guardia y los sectores que promueven reformas radicales en la institución.
El contexto de la tensión interna en la FIFA
La polémica sobre el modelo de gestión del fútbol no es nueva. En los últimos años, múltiples directivos y organizaciones han criticado la forma en que se toman decisiones en la FIFA, acusando a la dirigencia de centralizar el poder y descuidar los intereses de las federaciones y ligas. La iniciativa del Mundial abierta a inversores privados es una propuesta que busca modernizar el organismo, pero ha generado divisiones entre quienes defienden la independencia del fútbol y quienes ven en la privatización una oportunidad de ingresos.
Lamour, al igual que otros críticos internos, advierte que la falta de transparencia podría erosionar la credibilidad de la FIFA. Su denuncia, aunque fue publicada como un comunicado interno, no deja de ser una señal de que la institución atraviesa una crisis de confianza. «Este proyecto no solo no debe seguir adelante, sino que es hora de que los dirigentes respondan a las demandas del fútbol», aseguró, al tiempo que llamó a una revisión de los estándares de gobierno en el organismo.
La crítica de Lamour pone de relieve una ruptura en el equilibrio interno de la FIFA, donde las tensiones entre reformistas y defensores del status quo se intensifican. Aunque el presidente Infantino no respondió directamente, la denuncia podría desencadenar una nueva fase de debate sobre el futuro del fútbol mundial. La cuestión clave es si la institución puede seguir evolucionando sin perder su esencia.
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