La clave del cuidado capilar no está en los productos, sino en entender si el cabello necesita hidratación o proteínas.
Farmacéutica explica cuándo el cabello pide agua y cuándo necesita proteínas
María José Salgado, especialista en salud pública, destaca la diferencia entre deshidratación y daño estructural. La combinación de ambas condiciones es común en verano. El tratamiento varía según el problema.
Deshidratación: ¿Qué pasa con el cabello en verano?
Según informó Clarín, El calor y la exposición solar durante el verano suelen provocar la pérdida de humedad en el cabello, según explicó María José Salgado, farmacéutica y experta en salud pública. «La deshidratación se manifiesta con cabello seco, frágil y con puntas abiertas, especialmente en personas que no usan productos hidratantes», detalló. En Argentina, donde los inviernos son secos y los veranos extremos, este problema se agrava. La solución, según Salgado, incluye champús con ingredientes humectantes como glicerina o aloe vera, y evitar el uso excesivo de secadores de pelo.
Proteínas: Cuándo el daño estructural se manifiesta
«El cabello pide proteínas cuando hay daño estructural, como la rotura de la cutícula o la pérdida de fibra», añadió la profesional. Este tipo de daño suele ocurrir tras tinturas, químicos o exposición prolongada al sol. «Las señales son cabello quebradizo, con caspa o con cambios de color, especialmente en personas con cabello rizado o encrespado», explicó. Para repararlo, Salgado recomienda tratamientos con proteínas vegetales o queratina, además de hidrataciones profundas. En el contexto argentino, donde muchos recurren a tinturas de bajo costo, este tipo de daño es más común.
La importancia de diagnosticar el problema
«Muchas personas confunden deshidratación con daño estructural, lo que lleva a tratamientos ineficaces», alertó Salgado. Añadió que en el país hay escasez de profesionales especializados en tratar ambos problemas, lo que genera confusión entre los usuarios. «En Buenos Aires, por ejemplo, las clínicas públicas suelen priorizar casos más graves, mientras que en zonas rurales la atención es limitada», destacó. Para prevenir, la farmacéutica sugirió realizar controles anuales con dermatólogos o especialistas en cabello.
Según Salgado, el enfoque personalizado es clave para evitar daños irreversibles. «En verano, proteger el cabello del sol y usar productos adaptados a su tipo es fundamental, especialmente en una región como la argentina, donde el clima extremo afecta la salud del pelo», concluyó.
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