Jorge Ferraresi, exintendente de Avellaneda, tomó una decisión que sacudió el distrito: abandonar la intendencia para lanzar su candidatura a gobernador bonaerense. La decisión, anunciada días atrás, deja a su municipio en un escenario de tensión política, donde el PRO y La Cámpora se disputan el control de la agenda local. En el Concejo Deliberante, el concejal Lucas Yacob impulsó una ley para declarar emergencia en seguridad, señalando que la prevención del delito superó la capacidad del Estado. El proyecto exige una reasignación de recursos y la coordinación con el Ministerio de Seguridad para movilizar efectivos en zonas vulnerables.

La administración de Magdalena Sierra, esposa de Ferraresi, ahora debe navegar entre presiones contrarias. Por un lado, el PRO, al que pertenece Yacob, busca acusar a la gestión de ineficacia en la lucha contra la delincuencia. Por otro, La Cámpora, representada por Emmanuel González Santalla, cuestiona las políticas municipales, especialmente el aumento de tasas para comerciantes. «La crisis de los locales es consecuencia de políticas que no atienden la realidad», sostuvo Santalla durante una recorrida por el centro de Avellaneda. Su intervención evidencia una disputa interna en el peronismo, donde el sector que respalda al gobernador Axel Kicillof se enfrenta al bloque de La Cámpora, cuya presencia en el distrito refleja la fractura entre partidarios de Ferraresi y el alianza con el kirchnerismo.

El desgaste político se acentúa tras semanas de movilizaciones. El PRO, con su ofensiva legislativa, busca aprovechar la vacancia en la intendencia para ganar protagonismo. Mientras tanto, La Cámpora, con su crítica a la gestión local, agrega un peso a la disputa. La tensión se percibe en barrios donde la inseguridad y la caída del consumo han marcado la vida cotidiana. Vecinos denuncian que la falta de acción coordinada entre municipio y provincia deja sin resuelto el problema de la seguridad. «Hace meses que los policías no llegan a tiempo», afirma una comerciante del centro, cuya tienda cerró por semanas por robo.

La elección de Ferraresi como candidato a gobernador no solo redefine la política regional, sino que también pone a prueba la cohesión del peronismo en el conurbano. Su rol como puente entre el kirchnerismo y la conducción provincial genera expectativas, pero también desafíos. Mientras el PRO intenta aprovechar su ausencia, La Cámpora busca consolidar su influencia en zonas que históricamente han sido un bastión del peronismo. La batalla por Avellaneda se convierte en un espejo de las tensiones que marcan el escenario político bonaerense antes de 2027.

La decisión de Ferraresi no solo cambia la dinámica de Avellaneda, sino que acelera la polarización política en el conurbano. Mientras el PRO y La Cámpora disputan el control de la agenda local, la comunidad vive la incertidumbre de una elección que podría redefinir la política provincial.