La tensión en el Golfo Pérsico, tras el cierre del Estrecho de Ormuz, ha generado un déficit de más de 1.100 millones de barriles de crudo, según un reporte del FMI publicado este miércoles. La entidad, presidida por Kristalina Georgieva, destacó que este agotamiento de reservas no solo impacta los precios, sino que también pone en riesgo la capacidad de respuesta del mercado global. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que intensificó el conflicto en febrero, provocó una interrupción de casi 20 millones de barriles diarios, equivalente a una quinta parte del consumo mundial.

La OPEP, al frente de países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, intentó reemplazar la pérdida mediante redes de transporte alternativas. Arabia Saudita canalizó crudo a través de su oleoducto hacia el puerto de Yanbu, mientras que los Emiratos redirigieron su producción a la terminal de Fujairah, fuera del estrecho. Sin embargo, estos esfuerzos no lograron compensar el 60% del volumen perdido. El déficit, que se aceleró a partir de marzo, superó a los registros de la crisis del petróleo de 1973, la guerra Irán-Irak (1980-1988) y el Golfo Pérsico (1990-1991).

El FMI resaltó que el mercado petrolero absorbió inicialmente el impacto de la guerra, pero las reservas mundiales, ya reducidas tras años de demanda elevada, no han podido mantener el equilibrio. El organismo alerta que el agotamiento progresivo de los depósitos podría generar volatilidad en precios y dificultar la planificación económica a largo plazo. La situación, explica el informe, refleja una crisis no solo de abastecimiento, sino de la capacidad de los mercados para adaptarse a conflictos prolongados en regiones clave.

La falta de solución política en Oriente Medio complica la recuperación. Mientras algunos países reorientan su producción, otros enfrentan limitaciones técnicas o políticas para aumentar su extracción. El FMI advierte que el escenario actual pone a prueba la resiliencia del sistema energético global, especialmente en un contexto de inflación y crecimiento económico vulnerable. La entidad llama a acciones conjuntas para evitar que el conflicto convierta en una crisis estructural la industria del petróleo.

El FMI concluye que el agotamiento de reservas mundiales por la guerra en Oriente Medio exige estrategias sostenibles para evitar que la situación se convierta en una ruptura irreversible del mercado. La falta de alianzas eficaces y la dependencia de fuentes geopolíticamente inestables ponen en alerta la capacidad de los países para mantener estabilidad energética.