Un fontanero italiano en España enfrenta desafíos laborales mientras el desempleo persiste en el país.
Fontanero italiano en España: «Tengo que bajar un quinto piso sin ascensor con un termo y subirlo de nuevo»
Emanuele Moccia, de 38 años, describe la rutina de su trabajo en una comunidad vecinal de Madrid. El desempleo en España se mantiene en torno al 13%, mientras él enfrenta desafíos cotidianos. Su testimonio revela la complejidad de la vida laboral en un contexto de crisis económica, donde la formación y el emprendimiento son clave.
El día a día de un fontanero en la periferia de Madrid
Según informó Clarín, Emanuele Moccia, que vive en una comunidad vecinal de Madrid, se levanta a las 6 de la mañana para comenzar su jornada laboral. «Tengo que bajar un quinto piso sin ascensor con un termo y subirlo de nuevo. Es pesado, pero es lo que hay», explica mientras ajusta una manguera de agua. Su trabajo, aunque físico, no es sencillo: en la zona, la demanda de servicios de instalación y mantenimiento es constante, pero las condiciones de vida de los vecinos a menudo complican el acceso. «Algunos no tienen calefacción, otros no pagan la factura, otros no quieren que entre en su casa. Es un laberinto», dice con una sonrisa cansada.
Un sector en crecimiento pese a la crisis
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo en España se mantiene en torno al 13% desde 2023, aunque la industria de la construcción y la instalación sigue siendo una de las pocas que muestra señales de recuperación. Moccia, que llegó a España en 2019, menciona que el sector «está en crecimiento, pero es lento». «Hace un año, teníamos más trabajo. Ahora, el gobierno está intentando impulsar el alumbrado público y la modernización de los edificios, pero la financiación es un problema», explica. Para sostenerse, se ha formado en cursos de eficiencia energética y ha comenzado a ofrecer servicios en línea, algo que le ha permitido llegar a clientes fuera de su barrio.
La situación de Moccia refleja la realidad de miles de migrantes y trabajadores de la construcción en España, donde el acceso a empleo formal sigue siendo desigual. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 25% de los trabajadores de la industria de la construcción no tienen contrato ni derechos laborales, lo que complica su estabilidad. Moccia, sin embargo, no se da por vencido. «Siempre hay algo que hacer, aunque sea en la basura de un vecino. Lo importante es no dejar de trabajar», afirma mientras revisa un presupuesto para una reparación de canalización.
El testimonio de Moccia pone de relieve la intersección entre la crisis económica y la supervivencia laboral en España. A pesar de los retos, el sector de la instalación sigue siendo un motor de empleo, aunque su desarrollo depende de políticas públicas y la adaptación de los trabajadores a nuevas demandas. Para Moccia, el futuro está en la profesionalización y la búsqueda de soluciones innovadoras, incluso en los espacios más marginados.
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