Francisco Fiorito, de 15 años, no solo se alzó con el título del 42° Abierto de Andorra, sino que lo hizo con una remontada que le puso en el mapa. El certamen, disputado en el Hotel Panorama de Escaldes, reunía a 200 jugadores, entre ellos 12 grandes maestros, 18 maestros internacionales y su hermano Joaquín (19) y su papá Fabián, ex campeón argentino. Con un ELO de 2.452, era uno de los nueve líderes tras tres victorias consecutivas. Pero el partido contra el alemán Bruno Engel le cambió la racha. La caída con negras en la cuarta ronda lo dejó en el grupo de aspirantes, pero no por mucho tiempo.

Con dos triunfos en las rondas siguientes, Fiorito volvió a liderar la tabla con nueve rivales. La verdadera prueba llegó en las últimas fases: enfrentó al español Miguel Santos Ruiz, máximo favorito con 2604 puntos, y lo superó. Luego derrotó a dos grandes maestros ucranianos, Egor Bogdanov y Andrey Sumets, para terminar solo en la cima con 7,5 puntos. La victoria le brindó 2.500 euros, un premio que le permitirá consolidar su carrera.

La saga de los Fiorito está ligada a Torre Blanca, en Almagro, donde Fabián, su padre, daba clases. Allí nació su amor por el ajedrez, que hoy se transformó en un camino de conquistas. A fines de 2023, la familia se mudó definitivamente a España, y a principios de 2024 se estableció en La Palma, Canarias. Allí, con su madre Roxana, profesora y educadora, el joven sigue entrenando y creciendo. La evolución es constante: desde que inició su gira internacional, el ajedrez se convirtió en su prioridad.

Este no es un caso aislado. Hace cuatro años, este medio destacaba la «nueva generación del ajedrez argentino» por sus éxitos en el Abierto de Río Negro. Ahora, con Fiorito y otros talentos como Faustino Oro, que ya es gran maestro, el futuro parece asegurado. La combinación de talento, trabajo y apoyo familiar convierte a los jóvenes argentinos en referentes globales. La historia de Francisco Fiorito no solo es personal, sino un espejo de un país que sigue cosechando campeones en el tablero.

Fiorito, con un ELO de 2.452, repite el triunfo de su papá y se convierte en el nuevo referente argentino en el ajedrez. Su camino, en La Palma, continúa abierto para más logros.