El Banco Central (BCRA) y el gobierno argentino desplegaron una nueva estrategia para contener la subida del dólar, un desafío que se intensifica tras un cambio en el escenario económico. En las últimas semanas, se registraron operaciones masivas en el mercado de futuros y la venta de bonos vinculados al dólar (dólar linked), herramientas que buscan absorber pesos y reducir la demanda por divisas. El objetivo es evitar que la cotización oficial se aleje del techo de $1.810, mientras se mantiene una tasa de interés en pesos cerca del piso de BCRA.

Este giro en la política monetaria coincide con una coyuntura compleja. Desde principios de año, el dólar minorista se ubicó en torno a $1.510, acumulando un aumento del 7,4% en dos meses. Aunque el tipo de cambio oficial retrocedió a $1.488 al inicio de julio, el mercado secundario sigue en tensión. La suba del dólar, en combinación con la inflación que supera el 100% anual, alimenta la incertidumbre sobre la capacidad del gobierno para estabilizar el tipo de cambio sin presionar la economía.

La intervención del BCRA se enmarca en un contexto internacional desfavorable. Según Gabriel Caamaño, director de Outlier, el contexto cambió para peor: los precios de las exportaciones cayeron, las tasas de interés globales subieron y el dólar minorista volvió a subir. «La estrategia dual de intervenir en futuros y vender bonos sigue vigente, pero ahora se enfoca en absorber pesos para evitar que la demanda de dólares se acelere», explicó.

El sector público consolidado también jugó un rol clave. La oferta de cobertura cambiaria, que es la suma de las herramientas oficiales para regular el tipo de cambio, aumentó de US$3.210 millones en mayo a US$5.800 millones al cierre de junio. Este incremento, de US$2.590 millones, refleja una mayor participación del Estado en el mercado de divisas. Los economistas analizan si esta medida, junto con la venta de bonos, logrará frenar la suba del dólar sin generar más presión inflacionaria.

Un factor adicional es la flexibilización del cepo cambiario para personas en abril. Esa medida, que permitió a los ciudadanos operar en divisas, fue seguida por una reducción en la compra de dólares por parte del BCRA. En junio, el Banco Central vendió bonos ajustados al dólar de forma sistemática, un giro respecto a las operaciones del primer semestre del año. «Están interviniendo a full, pero no entendemos por qué lo hacen si van a necesitar muchas balas», comentó un analista en reserva.

La política monetaria argentina siempre ha sido un tema sensible. En el primer semestre del año, el BCRA compró más de US$11.000 millones en dólares, pero en junio se registró una inversión en ventas de bonos. El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, confirmó que la autoridad monetaria reseteó su «capacidad de fuego» por más de US$20.000 millones, un esfuerzo para mantener la liquidez en el sistema y evitar una fuga de divisas.

La gestión del tipo de cambio sigue siendo un desafío para el gobierno. Mientras el dólar minorista sube, la inflación y la deuda externa presionan el marco fiscal. Las medidas recientes, sin embargo, muestran una estrategia más activa para contener el tipo de cambio, aunque su efectividad dependerá de factores externos como la demanda global por commodities y la evolución de las tasas de interés.

El despliegue de nuevas herramientas para controlar el dólar refleja la urgencia del gobierno argentino de estabilizar el tipo de cambio, un pilar clave para reducir la inflación y recuperar la confianza de los mercados. Sin embargo, el éxito de estas medidas dependerá de la coordinación entre el BCRA, el sector público y la evolución de la economía global, donde factores como la demanda de commodities y las tasas de interés continúan influyendo en la dinámica del tipo de cambio.

Cotización del dólar

Mercado argentino · Actualización automática
Tipo Compra Venta
Cargando cotizaciones...