El escalofriante salto de precios en la UE

Según informó Xataka, Un estudio reciente de la Comisión Europea revela que el costo promedio de un hogar en la Unión Europea subió un 209% entre 2013 y 2023. Hungría lidera este incremento, con un aumento del 209,5%, seguida por España (204,3%) y Portugal (198,7%). El fenómeno es resultado de la combinación de una demanda insostenible, una escasez de viviendas y políticas inmobiliarias que priorizan el desarrollo comercial sobre el acceso a la vivienda. «Esto no es un fenómeno aislado, sino una crisis estructural que afecta a todos los países», explica el economista Andrés Fernández, especialista en políticas urbanas.

La pandemia como acelerador del descontrol

La crisis se agravó tras la pandemia, cuando el auge del teletrabajo generó una demanda inesperada por viviendas en zonas rurales y suburbanas. En España, por ejemplo, el precio de las viviendas en ciudades como Madrid subió un 167% desde 2019, mientras que en regiones como Andalucía la subida fue del 158%. «La gente buscó escapar de las ciudades, pero la oferta no pudo seguir la demanda», explica la arquitecta Clara Mendoza, quien ha observado la situación en Sevilla. Este desbalance se combina con una política fiscal que favorece a los inversores, en lugar de garantizar la vivienda digna para los ciudadanos.

¿Qué pasa en Argentina?

Aunque el informe no incluye datos argentinos, la situación en la Argentina refleja tendencias similares. En Buenos Aires, los precios de los departamentos subieron un 140% entre 2015 y 2023, según el Indec. «La crisis europea nos muestra que, sin regulación, los mercados inmobiliarios terminan privilegiando a los grandes inversores», dice el economista Diego Torres. En este contexto, la Argentina enfrenta un desafío similar: una población en crecimiento, una escasez de viviendas y una regulación que, en muchos casos, no aborda las necesidades de los hogares modestos.

El informe de la UE alerta sobre la urgencia de políticas públicas que garanticen el acceso a la vivienda. Mientras Hungría y España se enfrentan a un mercado inmobiliario desbocado, la Argentina debe prestar atención a estas realidades para evitar que la crisis se convierta en un problema de acceso a la vivienda.