François Hollande, exmandatario francés, reanuda su carrera política tras un interregno marcado por una relación amorosa polémica. El exgobernante socialista, quien gobernó entre 2012 y 2017, anunció su intención de postularse para las elecciones presidenciales, aunque no participará en la interna del partido. Su regreso se produce en un contexto de incertidumbre: el Partido Socialista enfrenta la posibilidad de una candidatura de la ultraderechista Marine Le Pen, mientras que el izquierdista Jean-Luc Mélenchon se consolidó como figura clave.

Hollande, quien gobernó en el marco de un partido dividido, se alejó del poder en 2017 tras una crisis interna y una relación sentimental que lo involucró con su excompañera, Ségolène Royal. Esta última, quien perdió las elecciones presidenciales en 2007, ahora se presenta como candidata en la interna socialista. La rivalidad entre ambos se intensificó tras la ruptura de su matrimonio, un escándalo que abarcó a su exmujer, Valérie Trierweiler, y su actual esposa, Julie Gayet. Royal acusó a Hollande de «bigamia» y señaló que su infidelidad afectó sus aspiraciones políticas.

La decisión de Hollande de reengancharse en la política despierta críticas dentro de su partido. «Estamos hartos», declaró un funcionario del PS, aludiendo a la falta de cohesión en el partido. Aunque el exmandatario tiene una alta popularidad, su retorno se enfrenta a desafíos: la base socialista lo ve como una figura de «segunda ronda» y prefiere apoyar a Mélenchon. En cambio, su excompañera, Royal, busca recuperar su influencia tras años de marginalidad.

El escenario electoral se complica con la posible candidatura de Le Pen, quien fue condenada por un caso de corrupción pero podría optar por la candidatura si su sentencia es anulada. En este contexto, Hollande se presenta como la figura capaz de unir a su partido y contender contra los extremos. Sin embargo, su reingreso no solo reaviva viejas tensiones, sino que también refleja la fractura interna de un partido que ha perdido su hegemonía en la política francesa.

La decisión de Hollande de postularse marca un cambio en el panorama político francés, donde las tensiones internas del Partido Socialista se ven reflejadas en la competencia entre él y su excompañera. La elección del próximo año será clave para definir el rumbo del país en un contexto de crisis institucional y polarización creciente.