Un plan polémico que ya generó reacciones en derechos humanos
ICE podría usar guantes eléctricos desde marzo para controlar a inmigrantes combativos
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) planea adquirir hasta 20 millones de dólares en guantes eléctricos para agentes, según un anuncio del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La tecnología, llamada G.L.O.V.E., podría ser utilizada en operaciones contra personas que, según la administración, se resisten a la detención.
El plan del ICE y sus dispositivos
Según informó Clarín, El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció que el ICE podría implementar una nueva herramienta de contención desde marzo: guantes eléctricos capaces de administrar descargas de hasta 500 voltios. Según documentos obtenidos por el *Washington Post*, el plan incluye la compra de hasta 20 millones de dólares en dispositivos llamados G.L.O.V.E. (Guantes de Liberación de Víctimas y Estimulación), diseñados para inmovilizar a personas que se resisten a la detención.
Los guantes funcionan mediante electrodos que se activan al presionar un botón, liberando una corriente eléctrica que supuestamente detiene la movilidad de la víctima sin causar daños graves. Sin embargo, críticos advierten que el uso de electricidad en cuerpos humanos puede resultar en quemaduras, parálisis temporal o incluso muerte. El DHS no proporcionó detalles sobre los protocolos de uso, lo que ha generado preocupación entre expertos en derechos humanos.
Reacciones de la sociedad civil
La propuesta del ICE ha sido cuestionada por organizaciones de derechos humanos, que la califican como una forma de abuso de poder. La Asociación Americana de Derechos Civiles (ACLU) destacó que «la fuerza física debe ser el último recurso, no una herramienta de control». En declaraciones recientes, el director de la ACLU, Anthony Romero, señaló que «el uso de electricidad en personas detenidas va en contra de las normas internacionales de trato humano».
En el contexto argentino, la medida ha resonado como un recordatorio de las tensiones entre autoridad y derechos. Activistas argentinos han comparado la situación con casos de detenciones forzadas en el país, donde se han denunciado abusos durante operativos migratorios. «La propuesta del ICE refleja una cultura de violencia institucional», afirmó María Fernanda Torres, coordinadora del Foro de Migraciones en América Latina.
La tecnología en manos de los agentes
Los G.L.O.V.E. han sido probados previamente en centros penales y en operaciones de policía, según registros del fabricante, Compliant Technologies. En 2021, la empresa participó en un programa federal para entrenar a oficiales en el uso de equipos de contención no letales. Sin embargo, en ese contexto, se registraron casos de uso indebido, incluyendo la aplicación de descargas en personas sin resistencia.
El DHS argumenta que los guantes son una alternativa a las técnicas de contención física, que pueden resultar en lesiones. «El objetivo es minimizar el riesgo para el personal y la víctima», declaró un portavoz del departamento. A pesar de esto, la falta de regulaciones claras sobre su uso ha generado dudas. Por ejemplo, no se especifica si los dispositivos podrían ser usados en personas con condiciones médicas preexistentes, como arritmias cardíacas.
¿Qué viene ahora?
El plan del ICE enfrenta un escrutinio legal y político. El Congreso estadounidense podría abordar la cuestión en los próximos meses, especialmente tras las protestas de grupos de derechos humanos. Además, organizaciones internacionales como la ONU han llamado a revisar el uso de tecnología en contención, destacando el riesgo de violar los derechos de las personas en situación de vulnerabilidad.
En el ámbito local, la medida ha sido recibida con desconfianza. En Argentina, donde las políticas migratorias han sido cuestionadas por su impacto en comunidades, la propuesta del ICE se suma a un debate sobre el uso de la fuerza en situaciones de seguridad. «Cualquier herramienta que pueda ser usada en personas detenidas debe pasar por un proceso de evaluación rigurosa», aseguró el legislador argentino Fabián Ríos. La pregunta ahora es si los gobiernos podrán resistir la presión de implementar medidas cada vez más invasivas.
La propuesta del ICE no solo plantea dilemas éticos, sino también desafíos legales y sociales. La falta de transparencia en su uso y el contexto de abusos en el control migratorio generan una crítica amplia. Mientras se esperan respuestas oficiales, el debate refleja la tensión entre seguridad y derechos humanos en un sistema que enfrenta constantes tensiones.
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