El fuego, que se desató en las dunas de la península de Cap Ferret, arrasó con casas y se propagó a una velocidad de un kilómetro por hora. La evacuación de 40.000 personas se efectuó por barco hacia Arcachon, donde fueron recibidos en la alcaldía. Según la prefecta de Gironda, Sophie Brocas, el viento, que podría alcanzar 80 km/h, fue clave para el desbordamiento del incendio, que destruyó 100 viviendas y cinco hogares en el área.

La situación se complicó al no poder controlar el fuego, lo que obligó a la evacuación de las localidades de Le Temple y Saumos. Los bomberos y autoridades trabajaron durante la noche para establecer una línea defensiva con ayuda de bombarderos que lanzaron agua. “Fue muy estresante”, contó un grupo de jóvenes evacuados, que subieron a un barco al amanecer. En la sala de descanso de Arcachon, los evacuados recibieron bebidas y desayuno, mientras se coordinaba el traslado de niños que viajaban a Bordeaux.

Según el ministerio del interior, el incendio es uno de 30 que afectan un total de 50.000 hectáreas en Francia. El director departamental de bomberos, Marc Vermeulen, confirmó que 27 efectivos recibieron atención médica. La prefecta destacó que el uso de aviones con agua permitió salvar 2.000 vidas, aunque admitió que la evacuación fue “difícil y traumática”. La decisión de evacuar anticipadamente fue clave para minimizar el impacto, aunque el fuego siguió causando daños en zonas cercanas.

El gobierno activó el sistema FR-Alert para informar a la población, y se prohibió el traslado de niños en trenes hacia Bordeaux, obligándolos a viajar en ferry. Los afectados esperan que el clima mejore, pero el riesgo de lluvia sigue siendo incierto. En Cap Ferret, la zona más turística del sur de Francia, la recuperación será lenta, ya que el incendio dejó cicatrices en una región cuyas playas y pinares son símbolo de su identidad.

La región de Gironda enfrenta un escenario complejo, con el riesgo de más incendios y la necesidad de un plan de reconstrucción. El uso de recursos aéreos y la coordinación entre autoridades marcó una respuesta clave, pero la comunidad local sigue en alerta por la persistente actividad del fuego.