El 3 de mayo de 2025, una infracción de tránsito en la intersección de las avenidas Rademacher y Comandante Espora en Posadas marcó el inicio de una operación que desbarató una banda narco. Los policías de Drogas Peligrosas observaron que un Volkswagen Vento cruzó un semáforo en rojo, lo que permitió identificar un cargamento oculto de marihuana. Al detener el vehículo, encontraron pequeñas bolsas con hierba en el piso, lo que desencadenó una requisa que reveló 346 gramos de marihuana, 66 gramos de otro tipo y 15 pastillas de éxtasis, junto con una balanza de precisión.

Los dos ocupantes del auto, identificados como Carlos Horacio Bernal y Abigail Ayelén Andruskevicz, fueron detenidos y trasladados a la Fiscalía Federal. Los teléfonos secuestrados resultaron clave: en el celular de Bernal se hallaron registros de tráfico de marihuana, cocaína y éxtasis, mientras que el iPhone de la pareja requirió 3.645 intentos para desbloquear, revelando su participación activa en operaciones de venta. La investigación destacó el uso de billeteras virtuales para cobros, un método que facilitó la expansión del negocio.

La Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos, bajo la dirección de la Fiscalía Federal, llevó a cabo operativos complementarios que permitieron identificar a otros miembros de la organización. Los peritos analizaron los dispositivos electrónicos, descubriendo transacciones y rutas de distribución que conectaban a la banda con el mercado local. La operación evidenció un sistema híbrido que combinaba metodologías tradicionales y modernas, como el uso de tecnología para recibir pedidos y facturar en plataformas digitales.

Este caso resalta el desafío para las autoridades en la lucha contra el narcotráfico, especialmente en zonas fronterizas donde las redes aprovechan la falta de vigilancia. La confirmación de prisión preventiva para los tres integrantes marca un precedente en la aplicación de medidas restrictivas contra estructuras que operan con dinámicas innovadoras. La investigación continúa para esclarecer posibles conexiones con otros grupos criminales.

La operación en Posadas muestra cómo una infracción común puede ser la clave para desmantelar redes complejas que combinan tradición y tecnología, reforzando la necesidad de una vigilancia adaptativa en la lucha contra el crimen.