Una carrera de 32 años en el Poder Judicial se acerca a su fin.
Irurzun busca un fallo de la Corte Suprema para evitar su retiro forzado
El juez federal de Comodoro Py, con 75 años, apuesta por una decisión judicial que le permita seguir en el cargo. Su salida impactará en la Cámara Federal, clave para casos de corrupción.
Martín Irurzun, juez de la Cámara Federal de Comodoro Py, se enfrenta a su último intento por evitar el retiro forzado tras superar la edad máxima para ser magistrado. Aunque cumplirá 75 años el 18 de julio, la Constitución Nacional establece como límite esa edad, salvo excepción aprobada por el Senado. El juez, que ejerce en ese cargo desde 1987, pidió al gobierno de Javier Milei que lo revalide por cinco años, pero el Ejecutivo rechazó el pedido.
La estrategia judicial de Irurzun incluye un recurso ante la Corte Suprema, su última oportunidad para mantenerse en el cargo. El juez ya presentó una causa en el ámbito judicial que fue rechazada en dos instancias, lo que lo lleva a confiar en que un fallo de la Corte pueda validar su permanencia. Sin embargo, la incertidumbre persiste: su salida no solo acelerará la renovación de la Cámara Federal, sino que afectará casos emblemáticos como los de corrupción y delitos de lesa humanidad.
La trayectoria de Irurzun en el Poder Judicial es extensa: ingresó a principios de los años 70, fue titular del juzgado federal 5 en 1987 y ascendió a juez de la Cámara Federal en 1994. En esos 32 años, intervino en causas que definieron la política nacional, incluyendo el procesamiento de la ex presidenta Cristina Kirchner. Su rol en la justicia ha sido clave para casos que impactaron en el ámbito político y social.
La reforma constitucional de 1994, que estableció la edad máxima de 75 años para jueces, no eliminó el camino para una excepción. Sin embargo, el Poder Ejecutivo debe solicitar el consenso del Senado, una vía que el gobierno de Milei no utilizó. Con su salida, la Cámara Federal enfrentará una vacante que, combinada con las ausencias de otros dos magistrados, puede generar inestabilidad en una institución clave para la defensa de derechos y la prosecución de delitos.
La decisión de Irurzun sobre su permanencia en la Corte Suprema no solo redefine su carrera, sino que también marca un hito en el funcionamiento de un tribunal que ha sido punto de referencia en la política argentina. Su posible retiro acelera la renovación de un órgano que, en los próximos meses, enfrentará desafíos significativos.
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