Un joven alemán de 22 años fue detenido en el túnel de San Gotardo, uno de los pasos más críticos de Europa, tras circular a más de 170 km/h. La policía de Ticino lo interceptó a la salida del túnel, donde le impuso una prohibición definitiva para conducir en toda Suiza y una fianza de varios miles de euros. La velocidad media registrada en el recorrido fue de 171,8 km/h, más del doble del límite permitido en la zona, que es de 80 km/h.

El túnel, que mide casi 17 kilómetros, es una arteria clave para el tránsito entre Suiza e Italia, especialmente en verano. Su trazado en doble sentido y la alta densidad de vehículos convierten cada maniobra de adelantamiento en un riesgo elevado. El conductor, que circulaba de madrugada por la autopista A2 en dirección sur, invadió una zona prohibida al adelantar por la derecha antes de entrar al túnel. Allí, acumuló 21 maniobras de superación en una calzada con doble línea continua, lo que lo convierte en uno de los casos más extremos registrados en la región.

La policía de Uri destacó que el incidente fue captado por más de 100 cámaras y sensores distribuidos en el túnel, que permiten detectar infracciones con precisión. «Este tipo de conductas son un peligro para todos», afirmó un portavoz de la institución, subrayando la importancia de respetar los límites en zonas con alta concentración de tránsito. El caso reaviva el debate sobre la seguridad vial en pasos de montaña, donde la combinación de velocidad y condiciones climáticas exige un comportamiento especialmente responsable.

La sanción incluye además una multa que oscila en torno a los 15.000 euros, según fuentes oficiales. La prohibición para conducir por vida no solo afecta al joven, sino que también refleja las consecuencias severas que tiene el incumplimiento de normas en espacios críticos como el túnel de San Gotardo. Este incidente sirve como advertencia para conductores que subestiman las reglas, recordando que en zonas con altos riesgos, un error de cálculo puede tener consecuencias irreversibles.

La sanción final incluye una multa de varios miles de euros y una prohibición de conducir por vida, resaltando el impacto del caso en la regulación vial suiza.