Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Erling Haaland y Lamine Yamal son algunas de las figuras que llegaron a la concentración de sus selecciones con carteras de lujo. No se trata de un accesorio cualquiera: se trata de bolsos de marcas como Hermès, Gucci y Prada, con cierres, broches y diseños que desafían la idea de que solo las mujeres necesitan «guardar» cosas. La Copa del Mundo 2026, que se jugará en México, Canadá y Estados Unidos, se convierte así en el escenario donde se fusionan fama, moda y una revolución sutil en los roles de género.

El fenómeno no es nuevo. Durante años, se ha cuestionado por qué los hombres usan carteras: si es por estilismo, comodidad o incluso para desafiar la norma. En este Mundial, sin embargo, las carteras no solo son un símbolo de status, sino una herramienta de expresión. El delantero noruego Haaland, por ejemplo, llega con una colección de Hermès que incluye modelos como la HAC Rock y la HAC Multi-pocket, diseños que no solo resisten el uso diario, sino que también se convierten en piezas de arte. «Estas carteras no son solo para guardar efectivo», explica un comentarista deportivo. «Son una forma de decir que el fútbol ya no es solo para los machos que lo practican, sino también para los que lo miran con interés».

Desde una perspectiva fashion, el Mundial 2026 se perfila como un evento de alta gama. Las estrellas se competen en colecciones de lujo, pero el contexto social le da un giro inesperado. Mientras algunos critican la asociación entre el fútbol y la ostentación, otros ven en esto una revolución silenciosa. «Los jugadores están usando sus carteras para desafiar el estereotipo de que solo las mujeres necesitan llevarlas», dice un analista. «Esto no es solo moda. Es una forma de redefinir lo que significa ser un hombre en un deporte que ha sido históricamente dominado por el machismo».

La elección de estas carteras también refleja un acceso privilegiado. Los modelos de Hermès, por ejemplo, son difíciles de conseguir, incluso para quienes tienen el presupuesto. Esto convierte cada accesorio en una pieza de valor cultural, no solo económica. «Estas carteras no son solo un símbolo de riqueza, sino de una cultura que ya no se limita a lo tradicional», concluye el comentarista. En un Mundial donde la diversidad de estilos y culturas se mezcla, las carteras de lujo no son solo un detalle: son una señal de cómo el fútbol, como el mundo, se transforma.

La elección de estas carteras no solo refleja un estilo personal, sino una redefinición de roles que ya no se limitan a lo tradicional. El Mundial 2026, con su mezcla de estilos y culturas, se convierte así en un espacio donde el fútbol no solo se juega en el campo, sino también en las carteras de sus estrellas.