El gol que marcó su crecimiento

Stephen «Kiki» Ramos dio su primer gol con la Selección Sub 17 en un amistoso contra Ecuador, que terminó 1-1 en la cancha de Atlanta. El partido, disputado a puertas cerradas, fue el segundo de preparación para el Mundial de Qatar. El joven extremo, de 17 años, aprovechó la oportunidad para convertirse en protagonista del partido. Su gol, en la segunda mitad, fue el resultado de un buen movimiento individual y una decisión precisa en el arco. «Estoy contento, fue un sueño cumplido», dijo minutos después, con el peso de la camiseta albiceleste en los hombros.

Una historia que trasciende el fútbol

La trayectoria de Ramos no solo se dibuja en el campo. Nació en Puerto Príncipe, Haití, y fue adoptado por una familia argentina cuando tenía nueve meses, junto con tres hermanos. Creció en Villa Devoto, donde se integró al fútbol gracias a un vecino que le facilitó una prueba en las Inferiores de Vélez. Desde entonces, se convirtió en una de las promesas de La Fábrica. Su llegada al club fue clave para su desarrollo: «A Vélez llegué a los seis o siete años, y desde entonces no paré de crecer», contó en una entrevista reciente. Su historia representa un camino lleno de superación, donde el deporte se convierte en una herramienta para construir un futuro.

La preparación para el Mundial

El partido contra Ecuador fue parte de los ensayos que el entrenador Diego Placente está realizando para definir la lista de convocados al Mundial de Qatar. El técnico sigue evaluando alternativas, especialmente en la delantera, donde Ramos ya había mostrado su potencial en el primer amistoso. Durante el partido, el juvenil demostró velocidad, habilidad en uno contra uno y una gran capacidad de asimilar el ritmo del juego. «El objetivo es estar preparado para lo que viene», afirmó Placente al término del encuentro. La Selección Sub 17 se encuentra en plena búsqueda de su mejor versión, con miras a la cita del 19 de noviembre.

Un apodo que no tiene relación con Mbappé

Ramos, que recientemente explicó el origen de su apodo, aseguró que no tiene nada que ver con Kylian Mbappé. «De chiquito decía mucho ‘quí, quí, quí’ y mis papás me empezaron a llamar Kiki», contó en una entrevista con Clarín. La frase lo convirtió en una figura divertida y cercana, pero también lo distinguió en un entorno donde los apodos suelen ser una parte de la identidad. Aunque su nombre es un reflejo de su infancia, su carrera en el fútbol argentino lo ha llevado hacia un destino más amplio: «Vestir la camiseta de Argentina es un sueño que siempre tuve», dijo, refiriéndose a la posibilidad de enfrentar a Haití en un eventual partido.

Futuro en la mira

Con su primer gol, Ramos se acerca a un sueño que muchos sueñan: jugar en un Mundial. La Selección Sub 17 busca consolidar una generación que combina talento y juventud, y el joven extremo de Vélez es una pieza clave. Su progreso en los últimos meses ha sido notorio, y su presencia en los partidos de preparación le abre puertas a la selección. «Quiero seguir creciendo y ayudar al equipo», expresó, mostrando la humildad que lo caracteriza. En un contexto donde la Fábrica se debate entre nuevas oportunidades y desafíos, Kiki Ramos se convierte en un símbolo de lo que puede lograr un joven que nació en otro país pero eligió Argentina como hogar.

El primer gol de Kiki Ramos con la Sub 17 no solo fue un hito personal, sino también un reflejo de su trayectoria única. Su historia, mezcla de adopción, esfuerzo y talento, lo convierte en una figura emblemática de la nueva generación argentina. Con el Mundial de Qatar a la vista, su camino sigue abierto, y su nombre ya suena como parte de los que pueden marcar la diferencia en un torneo internacional.