La Guerra Civil española cumple 90 años: entre el olvido y el recuerdo.
La Guerra Civil española, 9 nad años después: memoria y espantos
El 18 de julio de 1936 comenzó la guerra con un golpe de Estado en Melilla. La violencia fue sistemática, con fusilamientos y detenciones masivas. Hoy, historiadores reconstruyen su legado.
A las 5:15 de la mañana del 18 de julio de 1936, en Las Palmas, los generales del Ejército de Tierra y Mar levantaron la bandera del golpe de Estado. En Melilla, el coronel Juan Seguí lideró la sublevación, capturando a militares leales al gobierno y ocupando edificios públicos. Los trabajadores fueron sorprendidos en sus barrios, desarmados y fusilados. «Todos los detenidos que se habían resistido fueron fusilados, incluidos el general Romerales y el alcalde», detalla el historiador Hugh Thomas. La violencia en Melilla se convirtió en el modelo para las demás zonas.
La sublevación militar fue respaldada por la Falange, cuyo jefe, José Antonio Primo de Rivera, había advertido a Emilio Mola sobre la necesidad de actuar. En las Islas Baleares y la Península Ibérica, el levantamiento se extendió, con cierres de casas del Pueblo y listas de personas sospechosas de lealtad republicana. Los sindicatos, partidos de izquierda y logias masónicas fueron investigados, y quienes se hubieran votado por el Frente Popular en febrero estaban en peligro. La ley marcial se impuso en Melilla, marcando el inicio de una guerra de ideologías.
Durante los 3 años de conflicto, los historiadores han reconstruido la memoria de la Guerra Civil. Autores como Hugh Thomas, Ian Kershaw y Paul Preston analizaron la brutalidad de los enfrentamientos, la participación de los republicanos y la influencia de la Guerra de España en el resto del mundo. En la actualidad, 90 años después, las instituciones y académicos continúan investigando el legado de este conflicto, que dejó más de 500.000 muertos. La memoria se preserva en museos, libros y debates, aunque el olvido sigue presente en ciertos sectores.
El aniversario de la Guerra Civil genera reflexiones sobre la violencia, la justicia y la memoria histórica. En España, se celebran eventos conmemorativos, pero la discusión sobre el pasado sigue siendo compleja. La lucha entre quienes buscan reconstruir la verdad y quienes prefieren el silencio sigue vigente. «La guerra no tiene fin, solo la memoria puede ser la herramienta para entenderla», afirma un investigador especializado. En las calles de Melilla, donde se inició todo, los restos de la violencia aún resuenan.
La Guerra Civil española dejó un legado de violencia que hoy se estudia y discute. En 90 años, la memoria sigue siendo un espacio de debate, donde el pasado no se olvida pero tampoco se resuelve del todo.
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