El tamaño del boom tecnológico y su impacto en la construcción

Según informó Xataka, La explosión de la inversión en inteligencia artificial, que supera los 600 mil millones de dólares anuales, está generando un efecto secundario inesperado: un crecimiento acelerado en el sector de la construcción tradicional. Según un informe de Goldman Sachs, el desarrollo de tecnologías como la automatización, los robots industriales y los sistemas de gestión de proyectos está demandando una infraestructura física más robusta. Esto incluye la construcción de centros de datos, almacenes para equipos, y nuevas instalaciones para empresas que integran la IA en sus procesos.

El sector de la construcción no tecnológica, que tradicionalmente se ha mantenido en un nivel estable, ahora enfrenta una aceleración de proyectos. En América Latina, la demanda de espacios para albergar equipos de computación y redes de comunicación ha aumentado un 35% en los últimos tres años. En Argentina, donde el sector de construcción se ha visto afectado por la crisis económica, esta tendencia representa una oportunidad para reactivar la actividad. Sin embargo, expertos alertan que la falta de planificación a largo plazo podría llevar a una sobreoferta en ciertos segmentos del mercado.

Dos vías de desplazamiento que transforman la industria

Goldman Sachs identificó dos mecanismos clave que explican este fenómeno: el «efecto de externalización» y el «cambio de escala en la demanda». El primero se refiere a la transferencia de actividades que antes se realizaban en el sector industrial hacia el ámbito de la construcción. Por ejemplo, la instalación de sistemas de IA en fábricas requiere la construcción de nuevas infraestructuras que soporten equipos y ciberseguridad.

El segundo mecanismo, el «cambio de escala», implica que la demanda de construcción no se limita a proyectos nuevos, sino que también se extiende a la modernización de infraestructuras existentes. En países como México y Colombia, se han iniciado programas para actualizar redes eléctricas y vías de transporte con tecnología de punta, lo que ha generado un incremento del 20% en la contratación de empresas constructoras. En Argentina, este cambio de escala ha permitido a algunas firmas de construcción diversificar su oferta, incluyendo servicios de integración tecnológica.

El desafío de la sostenibilidad y el costo de la deuda

A pesar de los beneficios, el informe de Goldman Sachs advierte sobre riesgos. Uno de los principales es la dependencia creciente de deuda para financiar proyectos de construcción. En 2023, el costo de los créditos para este sector aumentó un 12% en comparación con el año anterior, lo que ha generado presión sobre los presupuestos de empresas locales. En Argentina, donde el acceso a capital es limitado, este factor ha llevado a una mayor concentración de proyectos en manos de empresas con acceso a fuentes externas de financiación.

Otro desafío es la sostenibilidad ambiental. La construcción tradicional, incluso con nuevos usos, sigue siendo una de las actividades más contaminantes. Sin embargo, el informe destaca que en algunos casos, la adopción de tecnologías verdes, como el uso de materiales reciclados o sistemas de energía solar, está reduciendo la huella de estos proyectos. En el caso argentino, esta tendencia es aún incipiente, pero podría convertirse en un punto de diferenciación para empresas que busquen posicionarse en mercados globales.

Este fenómeno, aunque aún en desarrollo, tiene implicaciones directas en la Argentina. La construcción no tecnológica, históricamente vulnerable a crisis económicas, ahora enfrenta una oportunidad para reinventarse. Sin embargo, su éxito dependerá de la capacidad de adaptación de las empresas locales a los nuevos desafíos, como el acceso a financiación y la implementación de prácticas sostenibles. En un contexto global donde la IA redefine los sectores, la industria de la construcción debe redefinirse también para no quedar en el margen.