El arranque turbulento del segundo semestre

River arranca el segundo semestre del Clausura en un mal momento, tras dos derrotas consecutivas: frente a Aldosivi en la Copa Argentina y contra Barracas Central. Las bajas acumuladas, ahora con la llegada de las lesiones en el partido contra Gimnasia, complican aún más su recuperación. El equipo, que ya lleva semanas sin encontrar la consistencia necesaria, se enfrenta a una nueva jornada de incertidumbre. Los jugadores reclutados para dar un aire de competitividad en la zona media del campo, como Acuña y Arambarri, se convierten en las primeras víctimas de un partido que no tuvo mucho ritmo, pero sí mucha tensión.

Los momentos críticos del partido

El partido entre River y Gimnasia empezó con una actitud defensiva de ambos lados, pero fue un error de un jugador de River lo que desencadenó las primeras lesiones. Ángel Correa, quien debutó como titular desde el arranque tras ser suplente en la fecha anterior, fue el primero en abandonar la cancha. Un pisotón de Alexis Steimbach lo dejó con un dolor intenso en la rodilla derecha. El mediocampista argentino, recién llegado al club, no pudo continuar y se retiró con gestos de angustia.

Minutos después, Mauro Arambarri, quien había aguantado el primer tiempo con dolor en el tobillo izquierdo, no resistió el esfuerzo durante el segundo. El uruguayo, que había sido titular en la última jornada, sufrió un impacto al intentar desmarcar a Steimbach. A pesar de los intentos de contener el daño, el defensor fue sustituido al finalizar la primera mitad. El lugar lo tomó Fausto Vera, que ya había estado en el banquillo esa misma noche.

Las implicaciones para River

Las lesiones de Acuña y Arambarri no quedaron solo en el campo. El defensor, campeón del mundo con el seleccionado cubano, sufrió un impacto que lo obligó a abandonar la cancha. La situación se complicó cuando, tras un error de marcación, el futbolista perdió el control de la pelota y fue pisado por un rival. La lesión, si bien no es grave, se suma a la lista de bajas que River ya tiene en el medio.

El impacto en el grupo de trabajo es inmediato. Con los titulares fuera, el técnico Eduardo Coudet tendrá que recurrir a jugadores menos experimentados, como Facundo González, un juvenil del plantel. La falta de profundidad en la defensa y el mediocampo pone en riesgo la continuidad del partido, algo que el técnico ya anticipaba. «Es complicado, pero tenemos que sacar el máximo provecho del partido», dijo Coudet minutos antes del encuentro.

La carga de responsabilidad de Correa

Ángel Correa, uno de los refuerzos que se esperaba que aportaran estabilidad al medio, terminó siendo la gran ausencia del partido. La llegada del argentino al Millonario fue vista como una solución al desgaste del plantel, pero su salida prematura desequilibra las expectativas. El volante, que ya estaba bajo presión por su adaptación al equipo, se convierte en la tercera pieza clave que se pierde en menos de un mes.

La situación no es solo técnica: el clima en el vestuario y el ambiente del campo se ven afectados. Con cada jugador que sale por lesión, la cohesión del equipo se ve minada. La preocupación crece, especialmente porque River no tiene margen de error en esta fase del torneo. La próxima fecha promete ser aún más difícil, y el equipo tendrá que encontrar respuestas rápidas si quiere evitar un desplome total.

El Millonario enfrentará en la próxima fecha a otro rival complicado, lo que pone a prueba la continuidad de su plantel en medio de las bajas. La falta de soluciones en el medio y la defensa deja en claro que River necesita una nueva dinámica si quiere salir del pozo. Las lesiones de Correa, Arambarri y Acuña no solo afectan el presente, sino que también marcan un hito en el futuro de un equipo que no encuentra su lugar en el torneo.