Vecinos de Pujato lo abrazan como si fuera un político.
Lionel Scaloni en Pujato: devoción que no conoce fin
El entrenador de la Selección camina entre sus seguidores, que lo esperan desde la mañana. La Policía lo protege mientras los fans lo abrazan y piden autógrafos.
Lionel Scaloni no solo regresó a Pujato, sino que se convirtió en un símbolo de unión para una población de poco más de 3.000 habitantes. Desde el primer día de su llegada, la plaza de sus padres se llenó de murales, carteles y gente que lo identifica como si fuera un candidato en campaña. La devoción por el entrenador trasciende los límites del pueblo: vecinos de localidades vecinas y hasta de provincias lejanas vienen a reclamar un recuerdo o un abrazo.
El tiempo se detuvo en la casa de sus padres el jueves pasado. Scaloni pasó dos horas frente a la puerta, atendiendo a quienes llegaban desde el amanecer. «No, mentira», se reía una mujer mayor al confesar que había estado con él de joven. La anécdota se enriqueció con una carcajada, pero la realidad era otra: todos tenían un dato que compartir, aunque fuera inventado. La espera era interminable, pero nadie se iba con las manos vacías.
La Policía se vio obligada a intervenir para ordenar el flujo de personas. «Es una celebridad que intenta descansar, pero se toma el tiempo», explica un policía que acompañó la jornada. Su hermano Mauro lo protege, tomando teléfonos y camisetas para firmar. La ciudad no solo lo abraza, sino que lo convierte en un héroe cotidiano. En las calles, la voz de Scaloni se mezcla con canciones y el ruego de un pueblo que lo vio convertirse en leyenda.
El entrenador camina con la calma de un hombre que sabe que su historia está escrita por los otros. Atrás no están nombres de jugadores, sino el reflejo de un hogar. Su esposa y sus hijos se mantienen al margen, pero la comunidad lo sigue como si fuera un líder. La devoción no es solo un fenómeno local, sino una forma de recordar que el fútbol puede unir a más de un pueblo.
La presencia de Scaloni en Pujato transforma la rutina de un pueblo en una celebración permanente. Sus seguidores lo convierten en un símbolo de lucha y superación, un reflejo de cómo el deporte puede dejar huella más allá del campo.
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