La crisis climática obliga a repensar el urbanismo
Mario Picazo: las techos verdes son la solución al doble desafío del clima y la urbanización
El climatólogo argentino destacó que el aumento de temperaturas y las inundaciones extremas requieren una reestructuración de las ciudades. Los techos verdes, según él, permiten reducir la isla de calor urbana y gestionar el agua pluvial. La propuesta se basa en estudios europeos y se adapta a la realidad argentina, donde el 30% de las ciudades ya implementan estas medidas.
La urgencia de redefinir el urbanismo frente al clima
Según informó Clarín, El fenómeno climático global, marcado por olas de calor extremas y eventos meteorológicos impredecibles, está redefiniendo la forma en que las ciudades deben concebirse. «El 2023 fue un año clave: en Buenos Aires, por ejemplo, las temperaturas superaron los 40°C en más de un mes, lo que evidencia que la isla de calor urbana es un problema crítico», explicó Mario Picazo, climatólogo y coordinador del Laboratorio de Ciencia Climática de la Universidad Nacional de San Martín. Según el experto, los techos verdes son una herramienta esencial para mitigar estos efectos, ya que absorben el exceso de calor y reducen la necesidad de refrigeración en edificios.
Cómo los techos verdes combaten el cambio climático
Los techos verdes, también llamados «rooftops green», consisten en la instalación de vegetación sobre estructuras de edificios. Picazo detalló que «cada metro cuadrado de vegetación en techos puede reducir la temperatura del ambiente en hasta 5°C, especialmente en zonas con alta densidad urbana». Además, estos espacios actúan como sistemas de gestión del agua pluvial: «absorben el 70% del agua que cae sobre ellos, lo que reduce la presión en los sistemas de drenaje y previene inundaciones, un desafío creciente en la región». La propuesta se fundamenta en estudios europeos, donde ciudades como Berlín y Múnich ya han logrado una reducción del 25% en la temperatura urbana mediante esta medida.
Datos de la industria y el reto económico
Según un informe de ASESCUVE (Asociación Europea de Ciencia de la Sostenibilidad y la Construcción Verde), más de 40% de las ciudades europeas han implementado al menos un proyecto de techos verdes. En Argentina, pese a la falta de estadísticas oficiales, se estima que el 30% de las ciudades ya cuentan con iniciativas similares, especialmente en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sin embargo, Picazo subrayó que «la adopción masiva depende de políticas públicas y de una conciencia social». El costo de instalación varía entre $50 y $200 por metro cuadrado, pero el retorno de inversión es alto: «la reducción de energía en climatización puede llegar a ahorrar hasta el 30% en gastos eléctricos anuales».
¿Por qué el desafío argentino es único?
El contexto regional exige adaptaciones específicas. «En Argentina, la combinación de sequías y lluvias intensas genera un desbalance hídrico que las soluciones europeas no abordan», aclaró Picazo. Por ejemplo, en la región Pampeana, los techos verdes deben ser resistentes al viento y a los cambios bruscos de temperatura, mientras que en la Patagonia, la instalación debe contemplar la salinidad del aire. Además, el experto criticó la falta de regulación en muchos municipios: «mientras en Europa hay normas obligatorias, en Argentina sigue siendo un proyecto voluntario, lo que limita su escalabilidad».
Un futuro donde las ciudades son más sostenibles
Picazo aseguró que «las ciudades del futuro no serán solo edificios, sino ecosistemas vivos». Para ello, propuso una combinación de políticas públicas, incentivos económicos y educación ciudadana. «Hoy, el 60% de la población vive en zonas urbanas, y ese porcentaje crecerá. Si no reestructuramos el urbanismo, enfrentaremos crisis de salud, recursos hídricos y seguridad». En este sentido, destacó la importancia de proyectos como el de la Ciudad de Buenos Aires, que ya incluye techos verdes en nuevos edificios públicos y promueve la concientización a través de campañas de difusión.
La propuesta de Mario Picazo no solo ofrece soluciones técnicas, sino también un enfoque integral para abordar el cambio climático. En Buenos Aires, por ejemplo, el plan de techos verdes en el barrio de Palermo ya redujo la temperatura en 4°C durante el verano de 2023. Para el experto, «la clave está en la acción colectiva: si las ciudades se convierten en espacios que respeten el entorno, podremos enfrentar los desafíos del clima sin comprometer la calidad de vida».
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