El arquero Emiliano Martínez, de 33 años, llegó al Mundial con una fractura en el dedo de la mano derecha, algo que le impidió mostrar su habitual precisión. Su desempeño en los primeros partidos fue discreto: atajó bien, pero no regaló ese momento de genialidad que lo convierte en un referente. Rodrigo De Paul, por su parte, arribó con dudas tras una temporada en la MLS, donde no logró convencer a su técnico. Su juego fue eficiente, pero faltó la ferocidad que lo caracteriza. Ambos, sin embargo, son indispensables para Scaloni, quien los incluyó en todos los partidos.

El entrenador argentino apuesta en su confianza. Martínez, único que disputó todos los minutos, es el pilar defensivo. De Paul, por su parte, fue titular en cuatro de los cinco encuentros. «Sentí que no pude ayudar a nadie», admitió Martínez tras el triunfo contra Egipto. Su frustración refleja la expectativa de que esté en su mejor versión. Para el partido contra Suiza, el técnico espera que el arquero corrija errores y el mediocampista recupere su agresividad.

Ambos jugadores tienen historias paralelas. Martínez, hijo de un hundimiento económico, siempre tuvo que luchar por su lugar. De Paul, nacido en un barrio de la ciudad de Buenos Aires, combatió en las ligas menores para ganarse un hueco en la Selección. Su forma de jugar, marcada por la pelea constante, es lo que lo diferencia. En el Mundial, aunque hayan tenido momentos de frustración, su presencia es vital. La diferencia está en cómo respondan ante un rival que intentará complicarles el partido.

El desafío contra Suiza es una oportunidad para demostrar su potencial. El equipo suizo, aunque no es de los más peligrosos, tiene jugadores de calidad y una defensa sólida. Para la Scaloneta, el partido será una prueba de cómo han evolucionado Martínez y De Paul. Si logran mostrar su mejor versión, el camino hacia la eliminatoria final podría abrirse. Si no, la presión crecerá. La clave está en si el Dibu recupera su seguridad y el Motorcito vuelve a desbordar con sus movimientos.

El partido contra Suiza pondrá a prueba la evolución de dos jugadores clave. Si Martínez y De Paul encuentran su ritmo, la Scaloneta puede seguir en la lucha por los mejores puestos del Mundial. Su actuación será determinante para definir el rumbo de la Selección en los próximos encuentros.