La situación del sistema de salud en el conurbano se agudiza con un aumento de la demanda, la fuga de personal y recortes presupuestarios que ponen en riesgo la atención de pacientes. El secretario de Organización de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa), Jorge Yabkowski, reclamó urgentemente una reunión del Consejo Federal de Salud para evitar un colapso. «Si esto no se revierte, va a empeorar. Los recortes terminan en una catástrofe para la salud colectiva», advirtió en un comunicado.

La ocupación promedio de camas en hospitales públicos supera el 85% a nivel nacional, y la temporada invernal acentúa el riesgo. En zonas como La Matanza, San Martín y Morón, los servicios de emergencia enfrentan un desbordamiento crónico. «El combo de bajos salarios, crecimiento de la demanda y el frío que viene pone al sistema en tensión», explicó Yabkowski. En el conurbano, donde la población crece y el acceso a servicios se vuelve más complejo, el déficit de personal supera el 30%, según datos de la organización sindical.

La Federación Sindical pidió al gobierno de Javier Milei la devolución de 70 mil millones de pesos destinados a la salud, cuestionando la falta de inversión en infraestructura y recursos. «No se puede seguir con esta situación», sostuvo el secretario. En el conurbano, donde el sistema sanitario ya lucha por cubrir necesidades de más de 4 millones de personas, los profesionales denuncian que el atraso salarial y la precarización laboral empeoran el escenario.

Las autoridades provinciales y municipales del conurbano, incluida la provincia de Buenos Aires, han llamado a actuar de inmediato. El Consejo Federal de Salud, integrado por ministros de salud de las 24 jurisdicciones, se convocó para abordar la crisis, aunque los plazos son inciertos. La expectativa es que el debate incluya soluciones para garantizar la atención básica y evitar un colapso en épocas de mayor demanda.

El conurbano, con su densidad poblacional y presión hospitalaria, se convierte en el epicentro de una crisis sanitaria que exige respuestas inmediatas, según el sector profesional. La falta de inversión y el recorte de personal amenazan la capacidad del sistema para atender al sector más vulnerable.