En el exclusivo barrio de Parque Leloir, en Ituzaingó, cayó una red de estafa piramidal que prometía millonarias ganancias en dólares. Uno de los abogados involucrados fue detenido tras allanamientos, mientras que su socio sigue buscado por la Justicia. La operación, que se desarrolló en un lujoso edificio del complejo Thays en Villa Udaondo, se disfrazó como una firma de inversiones llamada *Avalon Capital Futures Investments*. Los acusados, identificados como Ángel Elías Gómez (45) y Juan Ignacio Lombardo (35), ofrecían ahorristas rendimientos en criptomonedas y futuros, mintiendo sobre su pertenencia a la Cámara de Comercio de Argentina.

La investigación, liderada por el fiscal Lucio Rivero, reveló una mecánica típica de esquemas Ponzi: los primeros meses se pagaban intereses falsos para «enganchar» a los inversores y luego se exigía más dinero. Según fuentes de la fiscalía, los delincuentes usaban la apariencia de una empresa seria para ganar confianza, promoviendo inversiones en dólares como «opción segura» en un contexto de inestabilidad económica. Los damnificados, que incluyen empresarios y profesionales, denunciaron que perdieron entre 100 mil y 500 mil dólares en el esquema.

Uno de los afectados explicó que en mayo del año pasado le entregaron 100 mil dólares en efectivo como «ganancia» de una inversión. Sin embargo, al intentar retirar su capital, se encontró con que la empresa no existía y los responsables habían desaparecido. «Nos dijeron que era un fondo de inversión seguro, pero al final solo nos quedamos con el vacío», relató en una entrevista. El impacto en la comunidad local es profundo: vecinos denuncian que el esquema aprovechó la necesidad de rentabilidad en un contexto de inflación y desempleo.

La causa fue radicada en la UFI Descentralizada N.º 2 de Ituzaingó, donde se investiga el rol de los abogados como intermediarios en una trama que, según la fiscalía, involucra fraudes contables y estafa a múltiples víctimas. Aunque el socio principal sigue prófugo, la detención de Gómez deja en evidencia las fallas de la vigilancia en sectores de alto riesgo, como el corredor de Parque Leloir, donde se concentran empresas y profesionales.

La operación pone en evidencia la vulnerabilidad de los inversores ante promesas de altas rentabilidades. La Justicia busca al segundo acusado, mientras que las víctimas esperan respuestas sobre el destino de sus ahorros. En el conurbano, la denuncia deja un recuerdo de cómo la confianza en el sector financiero puede convertirse en una trampa.