La guerra legal de Meta contra la regulación de redes sociales ganó un nuevo frente.
Meta enfrenta proceso judicial comparado con la industria tabacalera
Un grupo de 29 estados de EE.UU. acusa a la empresa de actuar como la industria tabacalera, usando mecanismos similares para minimizar riesgos. La demanda busca regular prácticas que, según críticos, fomentan el abuso de usuarios.
La demanda como «guerra de las 29»
Según informó Xataka, El caso que involucra a Meta se ha convertido en el más ambicioso contra las redes sociales, ya que 29 estados de EE.UU. presentaron una demanda colectiva que acusa a la empresa de actuar como la industria tabacalera en el pasado. La acusación se centra en prácticas que, según los fiscales, han permitido a Meta minimizar riesgos mientras promueve el uso excesivo de sus plataformas. Esta comparación no es casual: la industria tabacalera fue acusada de ocultar los daños de su producto y manipular datos, algo que ahora se atribuye a Meta con respecto a la adicción digital.
El caso, que se desarrolla en tribunales federales, busca que la empresa cumpla con normas más estrictas para proteger a menores y adultos que sufren trastornos psicológicos por el uso excesivo de contenido. Los fiscales argumentan que Meta ha priorizado su rentabilidad sobre la salud mental de sus usuarios, algo que, en su opinión, es equivalente a los métodos empleados por la industria tabacalera en la década de 1990.
Mecanismos que «no se ven»
La demanda detalla cómo Meta ha utilizado estrategias similares a las de la industria tabacalera para mantener su dominio. Una de las acusaciones clave es que la empresa ha manipulado algoritmos para maximizar la exposición a contenido que genera adicción, como noticias sensacionalistas o contenido de baja calidad. Esto se compara con cómo la industria tabacalera ajustaba su producción para aumentar el consumo, sin preocuparse por los efectos secundarios.
Otro punto central es el uso de «dispositivos de enganche» en las plataformas, como notificaciones incesantes o recomendaciones personalizadas que mantienen a los usuarios conectados. Estos mecanismos, según los fiscales, son similares a las técnicas usadas en el pasado para mantener a los fumadores en la adicción. Los abogados de los estados argumentan que Meta no ha sido transparente sobre estos mecanismos, lo que refuerza la comparación con la industria tabacalera.
El caso tiene implicaciones globales, ya que si Meta es sancionada, podría marcar un precedente para regulaciones similares en otros países. En Argentina, donde el debate sobre la adicción digital ha ganado relevancia, este proceso podría impulsar discusiones sobre la responsabilidad corporativa en el ámbito digital. Sin embargo, la empresa ha anunciado que apelará las acusaciones, argumentando que sus prácticas son legítimas y que la regulación excesiva podría afectar la innovación tecnológica.
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