Un incremento en los cruces, pero un descenso anual

El Ministerio del Interior del Reino Unido informó que, desde que Andy Burnham asumió el cargo de primer ministro el 20 de julio, 2.076 inmigrantes llegaron en embarcaciones pequeñas al país desde Francia. Este número supera en un 6% al registrado en el mismo periodo del año anterior, cuando se registraron 1.962 llegadas. Sin embargo, el dato global para este año muestra una tendencia al descenso: 14.526 personas cruzaron el Canal desde el comienzo del año, lo que representa un 43% menos que en el mismo periodo de 2025 y un 14% menos que en 2024.

Medidas para contener la inmigración irregular

El gobierno explicó que los cruces en pequeñas embarcaciones varían según las condiciones climáticas, con picos en los meses cálidos del verano. A pesar de eso, la administración destacó su esfuerzo para reducir la llegada de migrantes ilegales. Según el comunicado, se logró un récord en las devoluciones de personas que llegaron por esta vía, además de una reducción del 12% en las solicitudes de asilo. El ministro de Interior, Shabana Mahmood, firmó un «histórico acuerdo» con Francia para intensificar operaciones de vigilancia en las costas y perseguir a las redes de tráfico de personas.

Deportaciones en aumento y un plan de acción

Las autoridades revelaron que se deportaron o expulsaron a casi 70.000 personas que se encontraban en el Reino Unido sin autorización, un 41% más que en el mismo periodo del año anterior. «Seguiremos avanzando para eliminar los incentivos que atraen a los inmigrantes en situación irregular», aseguró la fuente. El plan incluye acciones como el fortalecimiento de controles fronterizos y la coordinación con Estados Unidos para interceptar embarcaciones en el mar. Burnham, en una entrevista reciente, admitió que los resultados del plan «han empezado a dar frutos», pero subrayó la necesidad de mantener el esfuerzo para contener la llegada de migrantes.

El contexto de una crisis migratoria compleja

El incremento en las llegadas al Reino Unido refleja una situación compleja marcada por fluctuaciones en la política migratoria. La decisión de Burnham de asumir la cartera de primer ministro, tras la salida de Keir Starmer, ha generado debates sobre su enfoque para resolver el problema. Durante el mandato de Starmer, se priorizó la cooperación internacional y la regulación del sistema de asilo, lo que no siempre coincidió con los planteos de los partidos de ultraderecha. Burnham, por su parte, ha defendido una política más dura, incluyendo el aumento de controles en las fronteras y el rechazo a solicitudes de asilo que no cumplan con criterios específicos.

Un desafío que trasciende las fronteras

La gestión de la inmigración irregular no solo afecta al Reino Unido, sino que también implica una relación complicada con Francia, país de origen de la mayor parte de los migrantes que llegan al país. Según fuentes oficiales, las autoridades británicas han incrementado operaciones de vigilancia en las costas francesas, algo que ha generado tensiones con el gobierno galo. En este contexto, el ministro británico destacó la importancia del acuerdo firmado con Francia para «reforzar las operaciones de vigilancia y combatir el tráfico humano». Sin embargo, activistas y organizaciones de derechos humanos han criticado la política como una forma de desestabilizar a los migrantes y no resolver las causas de su llegada, como la pobreza, la violencia o la falta de oportunidades en sus países de origen.

El aumento en las llegadas al Reino Unido bajo el liderazgo de Andy Burnham refleja la complejidad de un desafío que exige acciones multilaterales y una estrategia clara. Con un aumento del 6% en comparación con 2024 y un plan que incluye deportaciones en masa y cooperación con Francia, el gobierno busca contener el flujo migratorio, aunque la crisis sigue siendo un tema de debate nacional y regional.